Archive for 2013

La Mano de Jehová.

Por Marco Marin Parra.
Basado en Ezequiel 37:1-10.

Ezequiel 37:1-10:

1 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.

2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.

3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.

5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.

8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.

El profeta Ezequiel en este capítulo predice el reavivamiento político y espiritual de su nación (v. 1-14).

En su sentido literal, el presente capítulo solamente se refiere a la resurrección política y espiritual de Israel; en su sentido acomodático, puede aplicarse a la resurrección espiritual del pecador, de la muerte del pecado a la vida; de la justicia, a una vida Santa, espiritual, celestial y divina mediante el poder del Espíritu Santo, que con Su Gracia y la eficacia de La Palabra de Dios, nos hace nacer de nuevo.

Juan 3:5 dice: "Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios."

En cuanto los detalles particulares de esta visión, tenemos: La deplorable condición de estos huesos (como otras veces por ejemplo en Ezequiel 3:12; 8:3; 11:24), Ezequiel fue transportado en espíritu, esto es, en trance profético, y puesto en medio de un valle (V. 1), al vecino y ya conocido valle de "Tel Abib" que esta vez se le presenta lleno de huesos.

Escuche el mensaje aquí.
Por lo que vemos en el verso 2, estos huesos estaban, por supuesto, muertos, secos, separados y esparcidos por todo el campo. Es como si una gran batalla hubiese tenido lugar allí, y los soldados hubiesen muerto en lucha feroz cuerpo a cuerpo; y después, los cadáveres que yacían en tierra hubiesen quedado insepultos y a merced de buitres y fieras del campo que, al cebarse en ellos, hubiesen dejado todos los huesos descoyuntados y dispersos.

Después de hacer notar que eran muchísimos, el texto sagrado dice enfáticamente (V. 2 al final) "Secos en gran manera", como si hubiesen estado expuestos por largo tiempo al sol y al aire. Así estaban los Judíos en Babilonia y en otros países, como muertos y secos, sin formar pueblo; esclavos de sus opresores y separados unos de otros. Sin esperanza humana de que volviesen jamás a unirse, y menos a formar un solo cuerpo, y lo menos probable aún, a formar un cuerpo político y espiritualmente vivo.

Dios le da a entender claramente a Ezequiel lo deplorable del caso, para que se percate de que no había otro poder en el universo fuera del poder de Dios, capaz de hacer algo que remediase en el menor grado la situación.

Verso 3: "Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos?". La respuesta de Ezequiel es notable: "Señor Jehová, tú lo sabes". La respuesta de Ezequiel revelaba que se requería un poder sobre-humano para realizar aquello. Fue una respuesta de reverencia, sin contestar positiva ni negativamente.

Detrás de esta reticencia puede leerse lo que Ezequiel pensaba: "Señor, tú sabes si pueden revivir y si de hecho revivirán, si tu no pones vidas en ellos, es cosa cierta que no pueden revivir; los medios usados para reunir todos estos huesos muertos, secos, separados y dispersos, y después de unidos, hacerles volver a la vida."

Dios ordena a Ezequiel profetizar sobre los huesos (V. 4); esto es, proclama sobre ellos la Palabra del Señor, y después le ordena (V. 9) profetizar al espíritu; esto es, apelar al aliento vital que hace que una persona sea un ser viviente (Gn. 2:7). Así lo hizo Ezequiel (V. 7 y 10): "Profeticé como me fue mandado..." como si hubiese predicado a los huesos y, después, asimismo mientras se dirigía al espíritu de vida.

Así es como por La Palabra de Dios, aquel gran milagro tuvo efecto; y aquellos muertos volvieron a la vida. La profecía al espíritu fue como una oración, de forma que la vida real, espiritual de aquellos muertos fue resultado conjuntamente, de la predicación y de la oración del profeta.

Podemos notar que, solamente cuando entró en ellos el espíritu de vida se pusieron de pie (V.10). La palabra del profeta les ha dado esqueleto, tendones, carne y piel; pero solo la oración del profeta tuvo como respuesta que los muertos tuviesen vida: "Espíritu, ven..." y entró el espíritu en ellos, y vivieron. La gracia de Dios puede salvar almas sin nuestra predicación, pero nuestra predicación no puede hacerlo sin la gracia de Dios. Y esa gracia hay que buscarla en oración.

Quienes obran como les es mandado, aun frente a situaciones que parecen desesperadas, no tienen por qué dudar del éxito. Ezequiel miró por encima de aquella gran multitud de huesos secos y dispersos, profetizó sobre ellos y vinieron a ser cuerpos humanos.

Primero, lo que tuvo que hacerles saber es que Dios quería decididamente devolverles la vida (V. 5-6), enfáticamente se repite ese "Y viviréis"; lo que de inmediato se consiguió con ellos, es que pusiesen en movimientos (V. 7).

Tal cantidad de huesos secos había de producir por fuerza gran ruido, y el ruido llegó a ser conmoción cuando los huesos se juntaron para formar esqueletos humanos. Incluso los muertos y secos como estos huesos, comienzan a moverse cuando son llamados a oír La Palabra del Señor.

Iglesia de Dios, Pueblo Santo adquirido por la sangre preciosa de Cristo, escucha lo que Dios nos revela espiritualmente en este tiempo, para unir primero al Cuerpo de Cristo, y después llegar al mundo entero. La oración es la llave para la revelación espiritual, unirnos en nuestro lugar; en cada pueblo, cada iglesia en su sector, para estar unidos por Su Santo Espíritu.

Que se escuche el ruido, que se sienta el soplo sobre Su Iglesia, que nos levantemos con el poder de Dios y llenos de su Santo Espíritu. Sopla sobre Tus Hijos Dios todopoderoso y Soberano.

Juan 4:20-24 dice: (a la mujer samaritana) "Mas la hora viene". A pesar de haber una multitud de huesos tan separados y dispersos, a la voz de Dios todos ellos se movieron y, sin errar uno solo, cada uno se unió a su compañero en el lugar que le correspondía, y en el esqueleto respectivo (V. 7). Al final: ”y los huesos se juntaron cada uno en su sitio" (Lit. Huesos a huesos).

Un paso más, y sobre los esqueletos respectivos ya formados (v. 8) aparecen tendones, "sube", es decir, crece la carne y los cubre la piel por encima. Pero (este es un grandísimo "pero") no había nada de espíritu en ellos. ¿De qué sirven un gran ejército de soldados, fuertes y robustos de cuerpo, si les falta el aliento de vida?

Una vez que el aliento de vida entró en ellos (V. 10), vivieron y se pusieron en pie; un ejército grande en extremo. El espíritu de vida hizo de ellos, no sólo hombres vivos, sino también, hombres activos, prestos para el servicio y el ejército.

Ezequiel no hablaba de una resurrección física de los muertos, sino del reavivamiento y restauración a la vida espiritual, pero una fe activa en el poder. La promesa y la providencia de Dios, pueden reanimar la esperanza que hoy late en aquellos que buscamos las cosas espirituales. Y en estos tiempos de turbulencia, es triste que la iglesia de los últimos tiempos, la cual Dios espera que esté llena de vida y vigor, llena de amor y deseo de servicio, esté hoy igual que estos huesos: secos y muertos.

Un templo puede estar lleno de personas, pero de gente sin vida, sin espíritu dentro de ella; gentes con vidas secas y vacías, sin motivo por el cual congregarse. El valle representaba a Israel, y hoy deseamos hacer un paralelismo con La Iglesia de los últimos tiempos. Al término de un año y comienzo de otro, vuelvo a expresar lo que Dios ha puesto en mi corazón para Su Pueblo, para Sus Hijos.

Que Dios nos ayude con la guía de Su Santo Espíritu, y Su Hijo nuestro Señor Jesucristo, amén.

Bendiciones.

Tu amado hermano ,
Marco Marin Parra.
Suecia – Lysekil.

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Orando por el prójimo - Jueves 26 de diciembre de 2013

Compartimos con ustedes la grabación de la ministración de oración Jueves 26 de diciembre de 2013.

Gracias por su apoyo al ministerio.
Hermano Marco.
Lysekil, Suecia.

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Unas palabras de gratitud en esta navidad y año nuevo.

Unas palabras de agradecimiento a cada uno de ustedes de nuestro Hermano Marco Marin Parra, en esta navidad y año que termina del Ministerio de Oración Doblando Rodillas

Que la paz de Nuestro Señor Jesucristo sea con cada uno de ustedes en esta navidad y año nuevo.


Diciembre de 2013



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Orando por el prójimo - Jueves 19 de diciembre de 2013

Compartimos con ustedes la grabación de la ministración de oración Jueves 19 de diciembre de 2013.

Gracias por su apoyo al ministerio.
Hermano Marco.
Lysekil, Suecia.

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¡Oíd, cielos, y escucha tú, tierra!

Por Marco Marin Parra.
Basado en Isaías 1:2 RV60.

Isaías 1:2:
Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
Este mensaje está basado del versículo 2 al 15 de este capítulo 1 de Isaías.


El profeta, aunque habla en nombre de Dios, al no esperar ser escuchado por sus compatriotas, se dirige a los cielos y a la tierra (V. 2): "Oíd, cielos, y escucha tú, tierra". De criatura inanimadas que cumplen las leyes que les fijó su Creador, se puede esperar que escuchen el mensaje de Dios mejor que este pueblo estúpido y sin sentido.

Se avergüencen las luminarias del cielo, la tenebrosidad de ellos, así como la fructuosidad de la tierra, la esterilidad suya, y la regularidad con que cielos y tierra siguen su órbita; y se ajusten a las diversa estaciones. avergüence la irregularidad de ellos.

Así comienza también Moisés en Deuteronomio 32:1: «Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca». Les acusa de vil ingratitud. Que escuchen los cielos y la tierra, y se asombren:

A - Del amoroso comportamiento de Dios con un pueblo tan displicente y provocador...

"Crié hijos y los engrandecí". Estaban bien criados e instruidos «¿Así pagáis a Jehová, Pueblo loco e ignorante? ¿No es Él tu padre que te creó? El te hizo y te estableció» (Dt 32:6).

B - La conducta antinatural de ellos hacia Él, que tan tiernamente se había comportado con ellos, y ellos se han rebelado en Su contra.

El profeta atribuye esta anomalía a la ignorancia e irreflexión de ellos (v. 3): "El buey conoce, pero Israel no conoce". Perspicacia del buey y del asno, criaturas de la más lerda especie; no obstante, el buey tiene tal sentido del deber como para reconocer a su amo y servirle.


Escuche el mensaje aquí.

El asno, por su parte, tiene sentido de su interés como para reconocer el pesebre de Su Amo, y apresurarse a llegar allá donde se le da de comer. Por tan lerdos animales es avergonzado el hombre en su falta de conocimiento; y no sólo se le manda a la escuela del buey y del asno para que aprenda de ellos (Pr 6:6-7), sino que además dice:

«Ve a la hormiga, oh perezoso,
Mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor,»

...sino que, se le coloca en un grado inferior al de ellos (Jer 8:7).

«Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.» Jeremías 8:7

Necedad y estupidez de Israel.

Dios es su amo y propietario; Él los creó y ha provisto abundantemente para ellos. Lo mismo ha hecho con nosotros. No obstante, muchos que dicen pertenecer al pueblo de Dios exclaman:
«¿Qué es El Todopoderoso para que hayamos de servirle?» Job 21:15

No saben ni reflexionan. Conocen, es cierto: "Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” (Ro 1:21). Pero tal conocimiento no les sirve de nada, porque no consideran lo que conocen ni lo aplican a su caso.

La inconsideración de lo que conocemos, es un enemigo tan grande como la ignorancia de lo que deberíamos conocer. Estas son las causas de que los hombres se rebelen contra Dios.

Se lamenta Isaías de la corrupción del reino de Judá. La enfermedad del pecado era epidémica, y todos los elementos de la sociedad, todas las clases estaban sufriendo la infección de dicha epidemia: ”Oh nación pecadora...” Tanto más culpable, cuanto que era el pueblo escogido de Dios.”

La maldad era universal.

La generalidad del pueblo era presa de los vicios y de la profanidad. Su perversidad pesaba sobre ellos como un talento de plomo (Zac 5:7,8). Procedían de mala estirpe, eran raza de malhechores, llevaban la traición en la sangre, y eran hijos depravados.

Como indica el hebreo, no sólo eran corruptos, sino también corruptores; propagadores del vicio que infectaba a otros. "Abandonaron a Jehová, despreciaron al Santo de Israel y le volvieron la espalda". El hebreo "niatsú" indica un desprecio provocativo, deliberado y con mala intención: Sabían lo que irritaba a Dios y lo ponían por obra.

El profeta lo ilustra mediante una comparación tomada de un cuerpo infectado totalmente por la lepra o, como el de Job, por llagas malignas (V.5-6. Comp con Job 2:6,7). La enfermedad afectaba a los órganos vitales y amenazaba así ser mortal.

Se habían corrompido en su discernimiento. Tenían la cabeza llena de lepra, se había extendido por todo el cuerpo la enfermedad, y se había vuelto así extremadamente nociva. "No hay en él cosa sana". No habiendo buenos principios, no queda, sino herida, hinchazón y podrida llaga.

Por otra parte, no había intentos de reforma; o, si los había mostraban ser ineficaces. "No están curadas, ni vendadas ni suavizadas con aceite".

Mientras el pecado permanece sin arrepentimiento ni confesión, las heridas espirituales no se curan ni se cierran; en realidad, es imposible su curación.

El profeta se lamenta tristemente, de los juicios divinos que los israelitas han atraído sobre sí mismo. Su reino está al borde de la ruina (V. 7): "Vuestra tierra es una desolación". Y continúa: «En cuanto a los frutos de vuestros campos, que habrían de servir de alimento a vuestra familias, extranjeros los devoran en presencia vuestra sin que podáis impedirlo; mueres de inanición, mientras vuestros enemigos se sacian».

"La hija de Sión" (V. 8), Jerusalén, como una doncella cuya madre era el templo edificado sobre el monte Sión, se hallaba ahora como choza en viñedo, como cabaña en melonar. Isaías se consuela al considerar el remanente que había de ser un monumento de la gracia y la misericordia de Dios, a pesar de la general corrupción del país.

"Si Jehová de las Huéstes no nos hubiese dejado un exiguo remanente, conservado puro en medio de la común apostasía, y a salvo de la general calamidad, habríamos sido como Sodoma, habríamos llegado a ser semejantes a Gomorra" (V. 9).

"Jehová de las Huéstes", es el título que indica el omnímodo poder y la soberanía de Dios, cuando actúa como General en Jefe de las fuerzas armadas de Su Pueblo. Pablo cita esto en Ro 9:27-29, y lo aplica a los pocos israelitas que habían abrazado el cristianismo. Este remanente es, con frecuencia, exiguo. La cantidad no es nota distintiva de la verdadera iglesia; la manada de Cristo suele ser pequeña.

Quienes, por la gracia y la misericordia de Dios se han salvado de la ruina, deben volver la vista atrás con gratitud, para ver cuánto deben a unos pocos que cerraron las brechas, y especialmente a Dios, quien les otorgó este pequeño remanente.

Ahora Dios les invita (aunque en vano) a que escuchen Su Palabra. Los epítetos que les impone son muy extraños: "Príncipes de Sodoma... Pueblo de Gomorra" (V 10). Esto da a entender, cuán justo habría sido Dios si los hubiese consumido como lo hizo con las ciudades citadas, así como la corrupción del pueblo y de sus gobernantes, tipificada en la perversidad de Sodoma y Gomorra.

Isaías no se mordía la lengua, y es tradición de los judíos que estas palabras fueron las que, al andar el tiempo, le ocasionaron una muerte violenta. En Sodoma y Gomorra no fue hallado un remanente puro de diez personas; por eso perecieron. Si Judá y Jerusalén han sobrevivido ahora, lo deben al resto que Dios les había dejado.

La demanda que les hace es muy razonable: «Oíd La Palabra de Jehová... Prestad oídos a la instrucción de nuestro Dios». La palabra de Dios es luz y vida. Con ella no marcharán ciegos a la ruina.

Justamente rehúsa Dios escuchar las oraciones de ellos y aceptar sus sacrificios (V. 11), su asistencia a servicios del templo (V. 12), sus ofrendas y sus asambleas festivas de toda clase (V. 13-14), sus manos extendidas en oración, mientras están llenas de sangre (V. 15).

Todo es pura fachada, máscaras burdas de una religión externa que oculta un corazón corrompido. Hay muchos que son ajenos a la religión, y aun enemigos de ellas; y sin embargo, muestran un celo enorme en guardar las formas, y poner de relieve lo que es pura sombra de piedad.

Esta nación pecadora, sentía y mostraba enorme interés en llevar muchas víctimas animales al altar de los holocaustos, y mucho incienso al altar de los perfumes; pero el corazón estaba vacío de verdadera devoción. Sus holocaustos carecían de interior dedicación (comp con Ro 12:1); sus oraciones, de verdadero fervor y sentido. Venían a ser vistos delante de Dios (v. 12).

Es curioso que, cuando los pecadores se sienten bajo el juicio de Dios, están más prestos a correr a sus devociones externas, más que a dejar sus pecados y reformar su vida. Las devociones más pomposas y costosas de los malvados, están tan lejos de agradar a Dios que le resultan abominables.

Todo lo que se contiene en los versículos 11-20 muestra, en una gran variedad de expresiones, el gran principio de que la obediencia es mucho mejor que el sacrificio. Tan vanas son todas estas manifestaciones externas de religión, que a Dios le producen asco. Nótese cómo lo declara: "Me es ofrenda de abominación" (lit) "No puedo aguantarlo..." (V. 13); "las tiene aborrecidas mi alma; me son una carga; estoy hastiado de soportarlas" (V. 14, lit).

Las oraciones y los sacrificios del pueblo, además de resultar abominable a Dios, son sin provecho alguno para ellos mismos:"¿Quién demanda esto de vuestras mano?" (V. 12), como si dijese: Ni me sirve a mi (V. 11) ni os aprovecha a vosotros.

Aunque multipliquen oraciones, Dios no las oirá (V. 15), porque no proceden de un corazón recto. "Son dice Jehová, vuestro sacrificio (V. 11), vuestras fiestas solemnes (V. 13-14), no míos". Se presentan delante de Dios no para honrar Su Templo, sino, para hollar, como animales salvajes e inmundos, Sus atrios (V. 12).

Dios nunca se cansa de escuchar las oraciones de los justos, pero le hastían pronto los costosos sacrificios de los malvados. De tal modo odia Dios el pecado, que las oraciones más prolijas y los sacrificios más caros le resultan abominables, cuando están teñidos de pecado. La piedad hipócrita es doble iniquidad. Amén.

Dios nos ayude a entender el propósito para Su Pueblo. Tu amado hermano Marco, desde su humilde corazón para tu tierno corazón.

Que Dios nos bendiga,
Lysekil, Suecia.

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Orando por el prójimo - Jueves 12 de diciembre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 12 de diciembre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Orando por el prójimo - Jueves 5 de diciembre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 5 de diciembre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Un segundo Jonás.

Por Marco Marin Parra.

En el libro de Jonás capítulo 1:17 dice, que Dios preparó un gran pez para que se tragase a Jonás, y estuvo Jonás 3 días en el vientre de aquel gran pez. Pero hoy podemos ver y sentir, que Dios se hace presente para abrir los ojos de la humanidad.

Un gran barco naufragó, y sólo un hombre se salvó. Estuvo 3 días bajo el agua a 30 metros de profundidad, en un lugar donde podía respirar y el agua no lo cubría.

¿Qué pensamos de esta situación? Con voz en cuello dijo: ¡Dios mío gracias por este milagro!

Hoy el mundo entero puede saber que Dios es real y soberano por sobre toda la humanidad. Amén.

Lea la nota aquí:
Sobrevivió tres días en un barco hundido.

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Orando por el prójimo - Jueves 28 de noviembre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 28 de noviembre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Orando por el prójimo - Jueves 21 de noviembre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 21 de noviembre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
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Orando por el prójimo - Jueves 14 de noviembre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 14 de noviembre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Nunca os conocí.

Por Marco Marin Parra.
Basado en Mateo 7:21-29 RV60.

Mt 7:21-29:

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina;

29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Aquí tenemos la conclusión de este largo y excelente sermón, cuyo objetivo es mostrar la indispensable necesidad de la obediencia a los mandatos de Jesús.

Cristo muestra, con una clara amonestación, que una profesión exterior de la religión, por muy notable que parezca no nos llevará al Cielo; a no ser que se corresponda con una conducta consecuente (V. 21-23).

El Señor establece la siguiente norma: No todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el reino de los Cielos (V. 21). No sirve confesar a Cristo como Señor nuestro sólo de palabra y con la lengua, y dirigirnos a Él de una manera distinta y profesar seguirle de ese modo.

Podemos imaginar que eso es suficiente para llevarnos al cielo, o que quien demanda el corazón se va a contentar con mera manifestaciones sin realidad interior. Los cumplimientos entre los hombres son reglas de urbanidad, correspondidas igualmente con cumplimientos; pero no se consideran como verdaderos servicios (incluso existe un refrán que dice: cumplimiento es cumplo y miento).

¿Y vamos a pensar, que tales cumplimientos tengan algún valor para Cristo? Esto no nos debe impedir el invocar al Señor, y dar testimonio valiente de Él; sino, el quedarnos en la forma de piedad sin el poder (2 Ti 3:5).

Para nuestra felicidad, es necesario hacer la voluntad de Cristo, que es hacer la voluntad del Padre que está en los Cielos.

¿Y cuál es la voluntad del Padre?

Que creamos en Cristo, que nos arrepintamos del pecado, que vivamos una vida santa, que nos amemos unos a otros. En una palabra, Su voluntad, es nuestra santificación (1 Tes 4:3).

Decir y hacer son dos cosas distintas que muchas veces, no van juntas en la conducta humana: el que dijo: Sí, señor, voy, no movió un pie (Mt 21:30); pero Dios ha unido estas dos cosas en Su santo mandamiento: "no las separe el hombre".

La apelación del hipócrita contra el rigor de esta ley, al ofrecer otra cosa en lugar de la obediencia (V. 22).

Señor Señor, dice importunándole y tomándose gran confianza al dirigirse a Cristo con ese nombre: Señor, ¿no sabes que...

A) ...profetizamos en tu nombre? Sí, puede que sea verdad. Balaam y Caifás fueron también impulsados a profetizar; y Saúl se encontró contra su voluntad entre los profetas, pero esto no le salvó. Estos profetizaron en Su nombre, pero Él no les envió; hicieron uso de Su nombre, y eso fue todo.

B) ...en Tu Nombre echamos fuera demonios? También eso es posible. Judas echaba fuera demonios y, a pesar de eso, era hijo de perdición. Es posible que alguien eche demonios fuera de otros y, con todo, tenga dentro un demonio y hasta sea el mismo diablo.

C) ...que en Tu nombre hicimos muchos Milagros? Los dones de lenguas y de sanaciones pueden recomendar a una persona ante el mundo, pero es la genuina santidad, la que es aceptada por Dios. La gracia y el amor son un camino más excelente, que el trasladar montañas o hablar en lenguas humanas y angélicas (1 Co 13:1-2).

La gracia puede conducir al cielo a una persona sin que obre milagros, pero el hacer milagros nunca llevará al Cielo a una persona sin gracia. No tenía muchas buenas obras a las que apelar; no habían hecho obras de piedad ni amor, pues, una sola de ellas, les haría servido mejor que los muchos Milagros.

El don de hacer Milagros, como otros dones, han cesado ahora casi del todo, y ya no apelan a ellos hoy los hombres, pero ¿no se empeñan todavía los corazones carnales en buscar otros pretextos, igualmente débiles, con los que nutrir sus infundadas esperanzas?

Guardémonos de descansar en privilegios y realizaciones exteriores, no sea que nos engañemos a nosotros mismos. El rechazo, por frívola, de semejante apelación. El mismo que da la ley (V. 21) es ahora El Juez de acuerdo con dicha ley (V. 23): "Nunca os conocí y, por consiguiente, apartaos de mí, hacedores de iniquidad".

Obsérvase:

A) ¿Por qué, y sobre qué base les rechaza a ellos y a sus apelaciones? porque son hacedores de iniquidad. Es posible que una persona tenga un gran nombre como persona piadosa y, con todo, sea hacedora de iniquidad; tal persona recibirá una mayor condenación.

B) ¿Cómo lo expresa? Nunca os conocí. Eso insinúa que, si en algún tiempo les hubiese conocido, en la forma en que El Señor conoce los que son Suyos, le hubieran ellos pertenecido y les hubiera Él amado; les habría conocido y amado y les habría pertenecido hasta el fin. Pero nunca les conoció, porque siempre conoció que eran hipócritas.

Los que en el servicio de Cristo, no van más lejos de una profesión externa, no le son aceptos ni los reconocerá como Suyos en el gran día. ¡Véase desde qué ilusión tan alta pueden los hombres caer a una miseria tan profunda!

¿Cómo puede ir al infierno a través de las puertas mismas del cielo? En el tribunal de Dios, la profesión de religión no va a salvar a alguien que continúe en la práctica del pecado; por consiguiente, todo el que invoque el nombre de Cristo, debe apartarse de toda iniquidad.

Jesús muestra mediante una parábola, que el oír todas estas cosas no nos va a hacer dichosos, a no ser que pongamos empeño en ponerlas por obras; pero si las oímos y las ponemos por obra, seremos realmente dichosos (Jn 13:17).

Los oyentes de Jesús aparecen aquí divididos en dos grupos:

Unos que oyen y, no ponen por obra lo que oyen; hay algunos que oyen La palabra de Cristo y, las ponen por obra.

¡Demos gracias a Dios de que hay tales personas, aunque sean relativamente pocas! Oír a Cristo no consiste meramente en prestarle oídos, sino, en obedecerle de corazón. Ya es un favor el oír Sus palabras: Bienaventurados esos oídos (Mt 13:16,17).

Pero, si no practicamos lo que oímos, estamos recibiendo la gracia de Dios en vano. Toda las palabras de Jesús, no solo las leyes que nos ha dado, sino, las verdades que nos ha revelado, las hemos de poner por obra.

No basta con oír las palabras de Cristo y entenderlas, oírlas y recordarlas, oírlas y hablar de ellas, repetirlas, discutirlas, etc; sino, que hemos de oírlas y hacerlas. "Haz esto y vivirás". Sólo los que oyen y hacen son dichosos (Lc 11:28; Jn 13:17) y de la familia de Cristo (Mt 12:50).

Hay otros que oyen La Palabra de Cristo y no las ponen por obra. La religión de estas personas se queda meramente en oír, y no pasa más adelante. Oyen La Palabra de Dios como gente que hubiese hecho justicia, pero no brota nada.

Los que oyen las palabras de Cristo y no las ponen por obra, es como si se sentasen a mitad del camino hacia el cielo, y eso no les va a conducir a su destino dichoso.

Estos dos grupos de oyentes y sus casos respectivos, quedan aquí representados en sus verdaderos caracteres bajo la comparación de los edificadores, uno de ellos era prudente, y edificó sobre roca; así que su casa resistió todos los embates. El otro era insensato y edificó sobre arena, así que su casa se derrumbó.

El objetivo de esta parábola es enseñarnos que, el único medio para asegurar una eternidad feliz es, oír y poner por obra las palabras del Señor Jesús; eso es asegurarse la buena parte, sentándose a los pies de Jesús, como María, para oír Su Palabra y someterse a ella.

¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!

Los detalles de esta parábola, nos enseñan varias buenas lecciones, que cada uno tenemos que edificar una casa, y que esa casa es nuestra esperanza para el cielo. Nuestra principal y constante preocupación debería ser, afianzar nuestro llamamiento y nuestra elección (2 Pe 1:10).

Hay muchos que nunca se preocupan de esto; nada tan lejos de sus pensamientos. Están edificando para este mundo, como si hubiesen de vivir aquí siempre, y no piensan en edificar el mundo venidero.

Todos los que profesan una religión preguntan de alguna manera: ¿Qué debo hacer para ser salvo? Es decir, cómo ir al Cielo finalmente, y tener entretanto, una esperanza bien fundada para ello. Ha sido provista para nosotros una roca, sobre la que podemos edificar dicha casa, y que esa roca es Cristo. Él es nuestra esperanza (1 Ti 1:1).


Escuche el mensaje aquí.

Eso es Cristo en nosotros; debemos fundar nuestras esperanzas de gloria celestial, sobre la plenitud de de los méritos de Cristo para el perdón de nuestros pecados; el poder de Su Espíritu para la santificación personal, y la eficacia de su intercesión para el suministro de todo el bien que Él nos ha conseguido.

La Iglesia está edificada sobre La Roca, así lo está todo creyente. Él es La Fuente, estable e inamovible; bien podemos aventurarnos a colocar sobre ella todo cuanto somos y tenemos, y no quedaremos avergonzados de nuestra esperanza. Amén.

Gloria al Padre, Hijo y Su Santo Espíritu.

Tu amado hermano, con amor y temblor para vuestros corazones.
Bendiciones.
Hno: Marco Marin Parra.
Suecia – Lysekil.

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Orando por el prójimo - Jueves 7 de noviembre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 7 de noviembre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Jacob pagó el precio

Por Marco Marin Parra.
Basado en Génesis 32:9,22-23 RV60.

Gn 32:9,22-23:

9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien;

22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc.

23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.
El prevalecer en oración, según mi manera de pensar y según mi comprensión de Las Escrituras, corresponde a un individuo salvo. Hay quienes predican y enseñan que si una persona inconversa ha de ser salva, debe vencer a Dios en oración.

Yo creo que podemos descubrir que, el Apóstol Pablo enseñó a los ancianos efesios, y se los recordó (como dice en Hch 20:21), que él les había presentado lo que era provechoso para la salvación, a saber: que arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo son los verdaderos que deben procurarse cuando alguien trata de encontrar la salvación.

Cuando Jacob prevaleció en oración, encontró perdón para todas sus maldades, y su relación con su hermano fue restaurada cuando él se puso en armonía con Dios. Jacob, al hacer frente a su necesidad y a su culpa, descubrió su necesidad de orar a Dios y de prevalecer en oración. Fue entonces cuando Jacob envió todo lo que tenía hacia el otro lado del arroyo y, fue cuando quedó solo con Dios (V. 23).

¡Oh, amados míos, hay asuntos que tenemos que tratar y arreglar a solas con Dios! Hay problemas en los que no pueden ayudarnos nuestras queridas familias, a pesar de lo queridas que sean para nosotros, a pesar de cuánto hayan tratado de ayudarnos y continuarán haciéndolo. Hay asuntos que uno debe arreglar a solas con Dios, pues, la familia no puede arreglarlos.

Jacob envió su familia, sus hijos, sus siervos, y sus posesiones al otro lado del arroyo. Y como dice La Escritura: "así se quedó Jacob solo". Me pregunto si algunos de nosotros necesitamos ir a algún lugar solitario, y allí, a solas con Dios, abrir nuestro corazón y derramarlo delante de Él hasta que tengamos el conocimiento de que Él nos ha perdonado todo mal y todo pecado.

Esto es lo que hizo Jacob:

Después de haber enviado su familia al otro lado del vado, y al haberse quedado él donde estaba, dice La Escritura que "luchó con él un varón". Yo solía escuchar la lectura de este pasaje y el comentario, y supongo que el comentario era sobre este punto de vista, distinto; porque yo tuve este concepto: Que Jacob comenzó una lucha con el ángel de Jehová, pero ésta no es la vedad que se encuentra en este pasaje. Jacob se había colocado ante Dios, en una posición donde El Señor podía tomar, y tomó la iniciativa para trabajar con Jacob.

Cuando Jacob se hubo crucificado a sí mismo, podríamos decir, y fuera de su camino, puso sus posesiones, su familia y toda cosa existente; entonces Dios pudo tomar, y tomó la iniciativa. El ángel de Dios comenzó a tratar con él.

La razón por la cual muchas de nuestras oraciones nunca llegan hasta Dios, es que no estamos ante Dios, en una posición en la cual Él pueda tratar con nosotros en la forma inusitada en que Él lo desea. Cuando Jacob prevaleció en oración, y el Ángel de Dios, el mensajero de Dios prevaleció con él, estaba solo con Dios; y Dios tomó la iniciativa. Además observamos que cuando Jacob prevaleció en oración, como lo relata el verso 24, él oró hasta que "rayaba el alba". Oró toda la noche.

Jesús, mediante Su ejemplo, con frecuencia fue al monte o a algún otro lugar; y oró toda la noche. ¿Cuántas veces habéis pasado vosotros una noche en oración? Estoy seguro de que si habéis sido cristianos conscientes, habéis pasado algunas noches en oración: Cuando quizás no teníais la intención de hacerlo; pero alguna carga estaba en vuestro corazón, al grado de que no podías conciliar el sueño, aunque estabais tratando de descansar. Pero ha habido en nuestra vida suficientes ocasiones como ésta, como cristianos, como siervos de Dios, cuando con todo propósito hallamos pasado la noche en oración.

Es posible que en esta ocasión, si algunos de vosotros no estáis en el centro de la voluntad de Dios, sea porque no hayáis pasado suficiente tiempo en oración a Dios. Jacob oró toda la noche, el sueño no era importante para el Señor Jesús cuando la pesada responsabilidad del mundo y de su pecado estaba sobre Sus hombros.

Recordáis que oró toda la noche antes de escoger a los doce, los que yo creo que fueron el comienzo de la iglesia. Vemos a Jacob, que estaba ansioso diciendo al ángel, cuando el ángel le pidió que lo dejara ir: "No te dejaré, si no me bendices". ¡Oh, qué ansiedad la de su alma! Jacob pide a Dios, y continúa pidiendo una bendición.

Aquí la más gloriosa y hermosa verdad, es que logró su propósito, fue bendecido por Dios. Los grandes hombres de Dios han sido poderosos hombres de oración.

En una oportunidad, se le pregunto a Billy Grahan: Billy, ¿dónde está el secreto de tu poder? su respuesta fue: "Está en El Señor y yo lo encuentro por medio de la oración". Jacob prevaleció en oración toda la noche. Puede ser que toda la noche no sea suficiente, puede ser que no sea necesario toda la noche. El asunto es, que necesitamos prevalecer en oración sin importarnos cuánto tiempo sea necesario.

También observaréis, que cuando Jacob oró a Dios y prevaleció en oración, pagó un precio. Pagó un precio físico: "Se descoyuntó el muslo". El sacrificio físico siempre trae una gloriosa bendición espiritual, si ese sacrificio se hace por un interés espiritual.

Nuestro Señor, al enseñarnos dijo: "si tu ojo fuere ocasión de caer, sácalo, o si tenemos una mano que sea ocasión de caer, hay que cortarla. Es mejor ir por la vida manco, o ciego, o cojo y tener poder con Dios, que tener todos los miembros físicos y estar anémicos espiritualmente.

Jacob pagó un precio. Os digo en esta ocasión, que vosotros posiblemente tendréis que crucificar el yo; puede ser que tengamos que decir "no" a los deseos egoístas, para que podemos ocupar plenamente nuestro lugar en el centro de la voluntad de Dios.

Si prevalecemos en oración, creo que tendremos la victoria que necesitamos. Observaréis también que, cuando Jacob prevaleció en oración, fue premiado, fue bendecido, y bendecido de una manera inconmensurable. Le fue cambiado su nombre.

Antes de que estemos dispuestos para que nos sea cambiado el nombre, debemos reconocer quiénes somos, y lo que somos. Jacob nunca había reconocido plenamente la significación de su nombre como lo hizo aquí. El lo sabía hasta cierto punto, pero había tratado de olvidarlo. Había tratado de abrirse paso mediante ardides: estaba siguiendo sus propios planes y diciéndose que esto sería suficiente.

Ahora, cuando Dios le preguntó a Jacob en este momento cuando su corazón estaba sangrante, cuando desde lo profundo de su alma estaba anhelando la paz y la armonía con Dios, y la reconciliación con su hermano, el dijo prontamente: "Mi nombre es Jacob". Esto es lo mismo que el perdido, o el condenado, o el pecador dice al Dios Todopoderoso: "He pecado, he hecho mal".

Cuando lo decimos, entonces Dios puede bendecirnos, y Dios nos bendice, porque nuestros corazones están bien con Él.

Yo soy Jacob el "suplantador", el "conspirador".

Conocemos muy bien la historia de cómo él había obtenido de su hermano el derecho a la primogenitura. Cómo había maquinado y robado la bendición que debía haber sido de su hermano. Jacob toda la vida había estado fuera de la armonía con Dios.

Este no es el tipo de vida para vivir con Dios.

El hombre debe encontrar el plan de Dios para ser feliz. Su nombre fue cambiado en el mismo momento en que reconoció y dijo: "Yo soy el suplantador, soy un malvado". Entonces, y sólo entonces pudo El Señor tomar la vida de Jacob e investirla plenamente para el propósito para el cual había sido preservado.

Su vida debía ser investida para el servicio del Señor, porque su vida era un vaso especial en la mano de Dios.

Como dijo Jacob: "Vi a Dios cara a cara". Él dijo que había visto a Dios en su plenitud, había visto a Dios revelando el perfecto modelo para su vida; el plan para su vida fue mostrado.

¿Estáis vosotros en el centro de la voluntad de Dios? ¿sí o no? Podéis estarlo, y lo estaréis cuando oréis a Dios y prevalezcáis en oración; así como Jacob fue bendecido cuando oró, y prevaleció en oración, y pagó el precio completo; entonces fue recompensado, fue bendecido.


Escuche el mensaje aquí.

Conclusión:

Quiera Dios que en este momento cada uno de nosotros esté listo, y que aprovechemos la oportunidad, y que oremos a Dios y prevalezcamos en oración. Si ya somos cristianos, que nuestra vida esté completamente rendida a Dios; que nuestra vida esté completamente en el centro de Su voluntad.

En estos días de tanta necesidad, de tantas oportunidades para servir a Dios, en este día, cuando nadie puede ocupar vuestro lugar de servicio, sino vosotros mismos; es necesario que, cueste lo que cueste, oremos a Dios y prevalezcamos.

¡Que Dios nos ayude!

Tu amado hermano en Cristo,
Marco Marin Parra.
Bendiciones.
Lysekil, Suecia.

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Orando por el prójimo - Jueves 31 de octubre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 31 de octubre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
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El Evangelio de Cristo.

Por Marco Marin Parra.
Basado en Gálatas 1:1-9.

Gá 1:1-9 RV60:

1 Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos),

2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:

3 Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo,

4 el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

6 Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

8 Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
La persona que envía la Epístola es Pablo, único nombre que se da desde Hechos 13:9: Apóstol.

Aunque no pertenecía al número cerrado de los Doce, Pablo era "enviado" especial, no de parte de hombre, pues era embajador de Cristo (2 Co 5:20); ni por medio de ningún hombre, ya que la comisión de predicar El Evangelio no la había recibido por medio de otro líder de La Iglesia, ni siquiera de alguno de los Doce; sino, directamente de Dios, por revelación y comisión de Jesucristo (V. 1).

Leamos el versículo 11. Al decir de Dios Padre que lo resucitó (a Cristo) de los muertos, no sólo establece un dato cronológico que sitúa el llamamiento del Apóstol en una fecha posterior a la resurrección del Señor; sino, un fundamento teológico, pues presenta a Pablo como el gran testigo del resucitado y, con Él, de la nueva creación (2 Co 5: 17).

En el versículo 2, asocia consigo en la dirección de la Epístola, a todos los hermanos que estaban con Él; ya se incluyan ahí a todos los miembros de la iglesia desde la que escribe, ya solamente a los que más de cerca colaboran con él en aquel momento.

Con ello, da a entender claramente que, todos ellos compartían plenamente las ideas que el Apóstol expone en la Epístola.

¿A quiénes es enviada La Epístola?

"A las Iglesias de Galacia", es decir, a las distintas comunidades locales existentes en la región.

Extraña un saludo tan general y tan escueto, pero sirve para darnos a conocer que el mal era también general, y que todas las Iglesias de Galacia estaban más o menos "SEDUCIDAS" por las malas artes de los judaizantes, que se habían infiltrado entre los miembros de las aludidas congregaciones.

La bendición del Apóstol (V. 3-5) no falta por eso; más aún, así como el saludo era excesivamente breve, la bendición es copiosamente larga, para que en ella quepa precisamente, un compendio de la tesis que el Apóstol va a sostener a lo largo de la Epístola.

La primera parte de la bendición del V. 3, repite exactamente las frases de Ro 1:7; 1 Co 1:3, y 2 Co 1:2; por lo que no necesita ulterior comentario. Aprovecha (V. 4) la mención que acaba de hacer del Señor Jesucristo, para poner de relieve la solución radical del problema que el pecado de la humanidad presentaba.

Llama al "presente siglo", esto es, al 'mundo' malo (gr: poneroú, malign, malvado).

El mal era, pues, además de profundo, universal; y no podía curarse con los emplastos que los legalistas judaizantes querían aplicarle. Fue necesaria la entrega que de sí mismo hizo El Señor por nuestros pecados, para librarnos de tal mal.

Esa entrega la hizo Jesús, conforme a la voluntad (gr: to thélema, lo que quería) de nuestro Dios y Padre; de un Dios nuestro, que fue para nosotros Verdadero Padre, al engendrarnos al precio de sangre de su Hijo Unigénito, a quien entregó a la muerte por nosotros (Jn 3:16; 10:18; Hch 2:23; 20:28; 2 Co 5:21; Gá 3:13, etc). Así también, en Él y por Él, es el Padre de todos los verdaderos creyentes (comp con Fil 4:20).

Para que mejor se destaque la soberana iniciativa de nuestro Dios y Padre, en la obra de nuestro redención, es a éste a quien Pablo dirige, ampliada, la misma doxología que en Ro 11:36; lo cual, nos da idea de la solemnidad que Pablo confiere a esta bendición (V.5).

"La gloria aquí, tiene un sentido helénico de conocimiento y alabanza de Dios, y de los planes". (V. 6-9) La preocupación del Apóstol se hace patente en estos versículos, ya que los fieles de Galacia; estaban desertando del que los llamó (V. 6); es decir, del Dios Verdadero que les había dispensado tal favor como es La Gracia de Cristo.

Pablo se asombra de que hayan desertado tan rápidamente, es decir, de que la obra destructora de los judaizantes haya penetrado tan a prisa en los ánimos de los gálatas.

¿A qué punto habían desertado con tanta prisa?

Esta pregunta es para nosotros hoy los del siglo 21, a un Evangelio diferente (gr: héteron, otro de distinta especie), pues no hay más que un Evangelio, el que Pablo predicó. Por eso añade (V.7) enseguida que tal seudoevangelio no es otro (gr: állo, otro de la misma serie ) de la misma especie que el verdadero, sino que, con sus falsas doctrinas, los judaizantes les estaban perturbando (gr: tarássontes, agitando) lo que de Pablo habían aprendido, a la vez que pervertían.

"Cambiaban en sentido distinto y contrario".

El Evangelio de Cristo, esto es, que tiene por obra redentora del Salvador, llevado de esta preocupación y, lleno de angustia por el tremendo peligro en que se hallaban las Iglesias de Galacia; el Apóstol, bajo la inspiración de Dios, pronuncia un tremendo anatema (V. 8-9), imprecando la destrucción de cualquiera que se atraviese a anunciar un Evangelio que corriese paralelo, pero contrapuesto al que él les había predicado.

El énfasis que en ello pone, le lleva al Apóstol a incluir el caso hipotético, y aún imposible de que él mismo o un ángel del cielo; esto es, de los ángeles buenos, no caídos, llegase a predicar un Evangelio diferente del que habían recibido por transmisión del Apóstol.

Por aquí se echa de ver que el Evangelio de Cristo es uno, puro y simple; que no admite añadiduras ni sustracciones (comp con Ap 22:18-19).

El Evangelio de Cristo se pervierte, tanto por parte de menos quitándole según hace por ejemplo el modernismo bíblico, como por parte demás, añadiéndole como hacia el legalismo judaizante; y hacen, por ejemplo, la iglesia de Roma y la ortodoxia disidente de Roma.
Escuche el mensaje aquí.
De ahí la necesidad de un constante "careo" de nuestras opiniones vengan del lado que vengan, con el mensaje puro y simple de La Palabra de Dios. Meditando y revisando en mi mente los mensajes de Cristo. Con dolor y mucha tristeza puedo decir, cómo nos hemos alejado del original mensaje del Evangelio, somos unos gálatas que andamos buscando nuestras propias añadiduras.

Hoy, deseo terminar esta reflexión de acuerdo como lo que está en la Escritura y dentro de mi corazón, Hebreos capítulo 12 del versículo 1 al 29: Puestos los ojos en Jesús... porque nuestro Dios es fuego consumidor. Amén.

Que Dios nos ayude a ser fiel a Su Palabra.

Tu amado hermano Marco Marin Parra.
Suecia, Lysekil.
Bendiciones.

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Orando por el prójimo - Jueves 24 de octubre de 2013

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Orando por el prójimo - Jueves 17 de octubre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 17 de octubre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Venid, no perdáis tiempo.

Por Marco Marin Parra.
Basado en Lucas 14:15-24.

Lc 14:15-24. RV60:

15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.

17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

23 Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.
La parábola que Jesús expuso a continuación, fue ocasionada por la exclamación de uno de los invitados, el cual comento: "Dichoso el que coma pan en el Reino de Dios". ¿Con qué objeto se expresó así este invitado?

Hay, en efecto, comentaristas que tratan de presentar como trivial o inoportuna esta exclamación, cuando lo más probable es que, al oír de la recompensa futura, este escriba o fariseo asociase las palabras de Jesús con las bendiciones del futuro reino mesiánico.

Tengamos en cuenta que, con frecuencia, lo que a nosotros nos parece interrupción innecesaria, suscita en algunos de los presentes una ulterior y provechosa enseñanza, conectada con el tema que se venía comentando.

Observemos que Jesús había hecho una pausa, y este hombre la aprovecha para introducir una frase que puede inclinar al Maestro a prolongar la enseñanza; y piensa que nada mejor, que mencionarle el reino de Dios. Así que, lo que dijo este hombre no solo era una verdad grande y reconocida, sino también muy apropiada, en un momento en que se hallaban reclinados a la mesa.

¡Qué mejores pensamientos pueden ocupar nuestra mente cuando estamos a la mesa, que pensar en aquella otra mesa en que El Señor mismo, al pasar cerca de cada uno de nosotros, nos servirá! (Lc 12: 37). 

A continuación tenemos la parábola misma que propuso El Señor (V. 16-24). Parece como si Jesús respondiese al que había pronunciado la exclamación: !Bien dicho! Pero… ¿quiénes gozarán de ese privilegio?Vosotros los judíos lo rechazáis (Hch 13:46); así que, los gentiles se van a llevar en Él la mejor parte.

Observemos en la parábola los siguientes detalles.

»La gracia libre y soberana de Dios, la cual brilla en el mensaje de Cristo y se hace ver. En la abundante provisión que ha hecho para todos los hombres: ”Un hombre hizo una gran cena, y convidó a mucho” (V.16). Llama al banquete ”cena” porque en aquel tiempo y en los países orientales, la comida principal del día se hacía al atardecer en familia; pues, el vocablo ”cena” se deriva del griego koiné = común. En la generosa invitación que nos hace a todos a participar en tan abundante provisión.

»Hay una invitación general: “Convidó a muchos“. Cristo invitó a todo el pueblo de Israel a participar de las bendiciones del reino y de los beneficios del Evangelio. La casa de Cristo, no solo es una casa muy Buena, sino también, una casa abierta para todos.

»La invitación es apremiante: “Venid, que todo está ya preparado“ Si… ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de salvación” (2 Co 6:2). Como si dijera: “Todo está preparado; no tardéis; aceptad la invitación, todos series bien recibidos“ (Jn 6: 37).

»Jesús a nadie rechaza; son los hombres los que no quieren venir a Él para que tengan vida (Jn 5:40). La respuesta fría, descortés y despreciativa que la gracia de Dios recibe de los invitados: “Todos a una comenzaron a excusarse“. Encontraron un pretexto para no acudir a la cena; así respondió la nación judía al llamado del Evangelio (Jn 1:11).

Muchos no se atreven a rechazar de plano la invitación del Evangelio, pero ponen toda clase de excusas para no entregarse al Señor: "Todos a una se excusaron", unánimes en el rechazo, aunque diferentes en las excusas:

El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses ¡frívola escusa! Como si no pudiese ir a ver la hacienda el día siguiente. Y sin embargo, alega “necesidad”, cuando lo que tiene es falta de voluntad (Jn 13:34 “no quisiste“) “.

Otro dijo: "He comprador cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos“.  El primero se excusaba y alega “necesidad “; este otro se excusa y alega “ inconveniencia“; ya está en marcha a probar sus bueyes, y le resulta incómodo cambiar sus planes. ¡Pobre excusa, cuando se trata de una invitación a participar en el banquete mesiánico! En comparación de tal privilegio, ir a probar cinco yuntas de bueyes no tenía la menor importancia, la excusa indica aquí cierta convicción del deber, pero ninguna inclinación a cumplirlo.

Por aquí vemos que, aún las cosas que de suyo son legítimas, pueden tener fatales consecuencias cuando de tal manera absorben el interés que dan ocasión a que el corazón se aparte de lo primordial: "El reino de Dios y su justicia".

Y otro dijo: "Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir". Este es el más grosero y descortés de los tres, porque:  a) alega una falsa "imposibilidad"; los otros dos no podían llevar al banquete su hacienda o los bueyes, pero éste podía haber llevado consigo a su mujer, y ambos habrían sido bienvenidos; b) los otros dos han presentado excusas, aunque insuficientes; éste ni se excusa, la ley en Deuteronomio 24:5 dispensaba por un año al recién casado de ir a la guerra, u ocuparse en un negocio absorbente, pero no de asistir a un banquete.

¡Cuántos son los que se olvidan del Evangelio por placeres de esta vida!

El informe que el siervo trajo a su señor acerca de las afrentosas excusas que dieron sus invitados para no asistir al banquete, demostraron la poca estima en que le tenían (V. 21).

Regresó el siervo, e hizo saber estas cosas a su señor; es decir, le insinuó que tendría que comer su cena a solas; pues los convidados se habían negado a venir. Podemos imaginar que el siervo presentaría este informe con sopesa y con tristeza, pero... lo hizo con fidelidad, sin poner las cosas mejor o peor de lo que eran.

Así es como han de acudir al trono de la gracia los ministros del Señor. Si están alegres por haber visto fruto en su ministerio; "satisfechos del fruto de la aflicción de su alma" (Is 53:11), han de acudir a Dios con gratitud y alegría, si están tristes por parecer que sus labores han sido en vano, han de ir también a Dios para derramar ante Él las quejas (He 13:17) de su corazón, "porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta".

Grande es la responsabilidad de los pastores, pero no hay que descartar la responsabilidad de las ovejas.

La justa indignación del dueño de la casa, ante la afrenta que se le hace: "Entonces enojado el padre de familia" (V. 21).

La ingratitud de quienes toman a la ligera la invitación del Evangelio y el desprecio con que, de este modo tratan.

Las riquezas de la benignidad de Dios (Ro 2:4), son una grandísima provocación contra la justicia de Dios. El abuso de la misericordia divina conduce a la más terrible de las miserias: ¡La ira del Cordero! (Ap 6:16). Por eso, dice el padre de familia: "Os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena".

La gracia despreciada es una gracia perdida, como la primogenitura de Esaú. Los que no quieren recibir a Cristo cuando pueden, no podrán tenerlo cuando querrían haberlo recibido.

El afán que puso el Señor, en que su mesa estuviese tan rodeada de invitados, como llena estaba de manjares: "Dijo a su siervo: sal inmediatamente por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los podres, los mancos, los cojos y los ciegos"; como si dijera: "Ya que los autosuficientes no quieren venir, llama a los necesitados y a los inválidos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar" (V. 22).

Muchos judíos comenzaron a entrar en el reino, no de los Escribas y Fariseos, sino de los publicanos y pecadores. Pero, aún había lugar, entonces "dijo el señor al siervo: sal a los caminos y a los vallados y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa"; como si dijese: sal fuera de la ciudad, a los caminos donde los desocupados vagabundean y las gentes sin hogar se extravían (comp. con Ef  2: 12, 19), y fuérzalos a entrar, no por la violencia bruta, sino por la persuasión de la gracia (comp con Jn 6:44), haciéndoles saber aunque se sorprendan de ellos, que esta maravillosa fiesta está destinada también para ellos; los que eran extranjeros en cuanto a los pactos de la promesa (Ef 2:12), así como para "lo necio, lo débil, lo vil y lo menospreciado del mundo" (1 Co 1:27-28).

Así que, la provisión que para salvación de los hombres hace Dios por medio del Evangelio, no ha sido en vano; pues. aun cuando algunos la rechazan, otros la aceptarán con gratitud. Los más pobres e insignificantes según el mundo, son recibidos por Cristo igualmente que los ricos y potentados.

La compasión del Señor en favor de todas las almas, debe estimular nuestro interés por llevar almas a Cristo, sin acepción de personas. Muchas veces, el Evangelio obtiene los mayores éxitos entre quienes nos parecería que son los peor dispuestos a beneficiarse de él.

Los publicanos y los pecadores según palabra del propio Jesús, marchaban hacia el reino de Dios por delante de los escribas y fariseos: "Hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos" (Jn 13:30).

Esto nos enseña a no confiar demasiado en los que parecen prometer mucho, y a no desesperar de los que parecen no prometer nada. Los ministros del Señor no han de contentarse con meros consejos o frías exhortaciones, sino que deben importunar con urgencia a entrar en el reino de Dios, según el mandato de nuestro dueño "sal inmediatamente...” (V. 21), y decid a todos: "Venid, no perdáis tiempo que ya todo está preparado".

Escuche el mensaje aquí.

Por muchos que sean los que participen en los beneficios del Evangelio, siempre hay lugar para más en la casa del Señor; siempre hay en Cristo lo suficiente para todos, lo mismo que para cada uno; y solo quedan excluidos de la mesa, los que se excluyen a sí mismo.

Los creyentes hemos de ser optimistas. La casa de Cristo, aun cuando es muy grande, al final quedará llena. Alabado sea nuestro Señor.

Bendita y Ponderosa Palabra para nuestra vida. Santo, Santo y mil veces Santo. Gracias Dios mío, por todo y para todos. Amén.

Tu amado hermano,
Marco Marin Parra.
Bendiciones.
Lysekil, Suecia .

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Orando por el prójimo - Jueves 10 de octubre de 2013

Ver oraciones anteriores.

Ministración de la Oración Jueves 10 de octubre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Orando por el prójimo - Jueves 3 de octubre de 2013

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Ministración de la Oración Jueves 3 de octubre de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

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Invitación a la oración los días jueves

Él, por su parte, solía retirarse a lugares solitarios para orar. Lc 5:16
Comentarles hermanos y amigos, que a partir de esta semana EL MINISTERIO DE ORACIÓN DOBLANDO RODILLAS, transmitirá la oración semanal en vivo

LOS DÍAS JUEVES

En mismo horario:

12 HORAS CENTRO AMÉRICA - 20 HORAS SUECIA.

Acompáñenos a interceder: Por nuestros familiares, hermanos en la fe, amistades para que vengan a Dios, por nuestra nación, por la paz de Jerusalén.

¡Estamos todos invitados!



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Autoridad y Poder.

Por Marco Marin Parra.
Basado en Lucas 4:31-44.

Lc 4:31-44. RV60:

31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.

32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.

33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,

34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.

35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.

36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?

37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.

38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella.

39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.

40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.

42 Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos.

43 Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
Cuando Cristo fue expulsado de Nazaret, vino a Capernaúm, otra ciudad de Galilea. Su predicación: Y en sábado les estaba enseñando (V. 31).

La predicación de Cristo causó gran impresión en la gente, y se quedaban asombrados de Su Autoridad (V. 32). Cada palabra suya comportaba peso y sustancia, e incitaba a nuevos descubrimientos iluminadores; además, llevaba un Poder de mando y un poder de eficacia que se imponía a la conciencia de los oyentes.

Sus Milagros se especifican, en particular dos; los cuales muestran que Cristo es: Controlador y Conquistador de Satanás, por el poder de expulsarlo de aquellos de quienes había tomado posesión corporal.

Notemos...

»Que el demonio es un espíritu inmundo, y su naturaleza es diariamente opuesta a la del Dios puro y santo;

»Que trabaja en el interior de los hijos de los hombres, y es posible que quienes están bajo el poder y la operación de él se encuentren en la sinagoga;

»Que incluso, los demonios creen que Jesucristo es el santo de Dios (V. 34, compárese con Stg 2:19);

»Que creen, pero están temblando (como dice Santiago en el texto citado); por eso, este espíritu inmundo “gritó“ con voz fuerte (V. 33), ya que temió que Cristo viniese ahora a destruirle (V. 34);

»Que los demonios no tienen nada que ver con Jesús (V. 34), y que no desean tener nada que ver con Él;

»Que Cristo posee un poder omnímodo sobre el demonio. “Jesús entonces le increpó, diciendo: cállate y sal de él“ (V. 35).

Cristo no sólo le impuso silencio, sino que le tapó materialmente la boca. Al quebrantarse aquí el poder de Satanás, el enemigo vencido muestra su perversidad, mientras que Cristo vencedor muestra Su gracia y Su misericordia; pues el demonio arrojó al poseso en medio de ellos con la intención de despedazarlo, pero Cristo lo impidió y forzó al demonio a salir de él sin hacerle ningún daño.

A quienes Satanás no puede destruir, trata de perjudicar; pero es un gran consuelo saber que no puede hacer más daño del que El Señor le permite; más aún, no podrá hacer verdadero daño. El poder de Cristo sobre el demonio fue universalmente reconocido y glorificado: "Todos quedaron sobrecogidos de estupor, y se decían unos a otros: ¿Qué manera de hablar es ésta, que manda con autoridad y poder a los demonios y salen?".

Quienes tenían pretensión de arrojar demonios, lo hacían con abundancia de fórmulas mágicas, pero Cristo los expulsaba con autoridad y poder. Este milagro le ganó a Cristo gran reputación: "Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos".

La fama del Señor Jesucristo fue en los comienzos de Su Ministerio mucho mayor que después, cuando la gente se acostumbró a sus Milagros y perdió el asombro que les había sobrecogido al principio.

Sanador de enfermedades:

En el milagro anterior, Cristo atacó a la raíz de la miseria del hombre, que es la enemistad de Satanás. En el milagro que se nos refiere a continuación (V. 38-39), Cristo ataca a una de las ramas más extendidas de dicha miseria, y una de las más comunes calamidades de la familia humana, como es la enfermedad.

El Señor Jesucristo, que había venido a quitarle el aguijón a la muerte, vino a quitárselo también a la enfermedad, que es el prólogo corriente de la muerte. De todas las enfermedades, una de las peores para la gente de alguna edad, es la fiebre muy alta. Aquí vemos a Cristo que cura esta fiebre muy alta, y lo hace simplemente con Su Palabra.

“Increpó a la fiebre“. El lugar era la casa de Simón Pedro, y el paciente era la propia suegra de Pedro.

Notemos aquí esto:

«Que Cristo es un huésped que paga muy bien por el hospedaje; quienes le acogen en su corazón y en su casa, no perderán nada, sino, que ganarán mucho con Él. Pues viene para sanar.

»Que incluso las familias que acogen bien al Señor pueden estar aquejadas de enfermedades; pueden estar sujetas a las comunes calamidades, aunque disfruten de sus más distinguidos favores.

»Que aun los mejores, pueden ser ejercitados con las peores aflicciones como la Suegra de Simón, aquejada de una fiebre alta, aguda, amenazante.

»Que no hay edad exenta de achaque.

»Que cuando alguno de nuestros familiares esté enfermo, debemos acudir al Señor Jesús en oración por él: "Y le rogaron por ella".

Cristo se preocupa de los Suyos cuando se hallan en aflicción y apuro: "Él se inclinó sobre ella" como quien se interesa grandemente por el enfermo. Cristo mostró Su poder soberano sobre las enfermedades corporales, pues tan pronto como increpó a la fiebre, ésta salió de la enferma.

Lo milagroso de la cura se mostró, en que ella se levantó en seguida y se puso a servirles; cuando Cristo imparte una nueva vida, determina y espera que esa vida sea empleada siempre en Su servicio. Si llegamos a levantarnos del lecho del dolor, ha de ser para dedicarnos más activamente al servicio del Señor, no como el rey Ezequías, a quien el milagroso alargamiento de la vida sólo le sirvió para cometer la mayor imprudencia de su vida (Isaías Cap 38-39).

Quienes sirven a Jesucristo, deben estar dispuestos a servir también a todos los que son de Cristo por amor de Él, como la Suegra de Simón, que “se puso a servirles“, y con mucha razón; pues ellos habían rogado al Señor por ella. Después viene un informe general de muchos otros Milagros que el Señor hizo: "Sanó a todos los que le traían enfermos de diversas dolencias, poniendo las manos sobre cada uno de ellos".

Notemos que Su poder era general, pero las curaciones las llevaba a cabo de manera personal.

Jesús nos ve y nos ama a todos, pero no como masa, sino, a cada uno en particular; podemos asegurar que se dirige a cada uno de nosotros como si no existiese nadie más en este mundo. Aun cuando se dirija a nosotros para que nos integremos en el grupo de los Suyos, y en el amor hacia todos.

Vemos que El Señor tenía remedio para cada enfermedad: “Y también salían demonios de muchos“. Estos demonios se comportaban de manera parecida a como lo había hecho el de la sinagoga (V. 34 y 41). Finalmente que al hacerse de día, salió y se marchó a un lugar solitario. Por el Evangelio de Marcos 1:35 sabemos que se retiró, no a descansar, sino a orar.

Aunque su comunión con el Padre era continua, Su mayor delicia era la oración, en la que podía concentrarse mejor sin distracción que las multitudes le ocasionaban. En realidad, nunca estamos menos solos, que cuando estamos a solas con Dios.
Escuche el mensaje aquí.
Pero no tardaron mucho en buscarle y tratan de retenerle entre ellos. Esto nos enseña que, aun cuando un lugar solitario sea un sitio conveniente para retirarse, no lo es para residir, pues hemos venido a este mundo, no a vivir para nosotros mismos, sino, a hacer el bien a los demás, y servir al Señor dondequiera que Él nos ponga.

La gente buscaba a Jesús hasta en el desierto, pues no hay desierto donde está Jesús. Y trataban de retenerle. Este era un buen deseo, pero no según conocimiento, pues, Cristo era una luz que había venido a alumbrar a todo hombre (Jn 1:9).

Por eso, a pesar de tan buena acogida en Capernaúm, les dijo: "También a las otras ciudades debo predicar el reino de Dios; porque para esto he sido enviado". Quienes disfrutan de los beneficios del Evangelio, han de desear que también otros disfruten de los mismos beneficios.

El Evangelio tiene alcance mundial (Mr 16:15; Mt 28:19), y por tanto, nadie debe pretender monopolizarlo.

Demos gracias al Señor que no permitió ser confinado a un solo lugar, sino, que prometió estar dondequiera que dos o tres estén congregados en Su Nombre (Mt 18:20). Amén.

Tu amado hermano Marco, desde el corazón para vuestros corazones. Dios nos bendiga y nos ayude a ser fieles con Su Eterna, Poderosa y Bendita Palabra.

Suecia - Lysekil.

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