Archive for mayo 2010

EL EMPLEO RESPONSABLE DEL TEXTO BÍBLICO.

Por Juan Stam.

Estar llamado por Dios a exponer su palabra ante los fieles es una responsabilidad sumamente seria. Interpretar mal el texto bíblico es como servirles leche agria, o hasta agua en vez de leche. En el mejor de los casos, las malas interpretaciones bíblicas terminan confundiendo a los creyentes. Muchas veces se manipula las escrituras, a lo mejor inconscientemente, para dar autoridad divina a conceptos dudosos o a prejuicios sociales de toda clase. Interpretar mal las escrituras no es asunto de un simple error humano, sino de hacer daño al pueblo de Dios.

Hace poco escuché una larga entrevista con un conocido predicador y conferenciante. La agenda de la conversación, aparentemente propuesta por el entrevistado, tuvo una amplitud impresionante: creación y evolución, ciencia y fe, vida extraterrestre (si recuerdo bien), el aborto, la homosexualidad, las setenta semanas de Daniel 9, la gran tribulación y las señales del fin del mundo. Para cada pregunta el predicador tenía un versículo (casi nunca dos o tres textos, mucho menos pasajes enteros). Para cada tema, sacaba del versículo escogido una conclusión simplista y dogmática, en defensa de la opinión que él favorecía. El hermano respondía sin sombra de duda en cuanto a sus propias interpretaciones, y parecía asumir que los lectores tampoco tendrían cuestionamientos al respecto.

Probablemente algunas de las respuestas del predicador eran las correctas, pero en casi ningún caso era acertada su interpretación bíblica o su argumentación del tema. Quedé preguntándome por qué el hermano malentendía tanto los textos que manejaba, y por qué la mayoría de los radioescuchas sin duda ni cuenta se daban. Tenemos una tarea muy urgente de cultivar más discernimiento crítico tanto en los predicadores como en las congregaciones. Quiero aprovechar esta experiencia lamentable para compartir unas observaciones elementales sobre el empleo responsable de las escrituras.

El primer vicio que superar -- un vicio que siempre contamina la interpretación bíblica -- es el empleo de textos de prueba. Eso ocurre cuando quiero defender con autoridad bíblica alguna opinión mía, y busco algún versículo que me sirva para ese fin. Lo contrario, y lo correcto, es buscar captar la enseñanza bíblica en cuanto al tema, sea ella de acuerdo o no con mis preconceptos. Eso exige tomar en cuenta la variedad de perspectivas en las diferentes tradiciones bíblicas. A veces es legítimo destacar una sola de esas tradiciones referentes a determinado tema, pero indicando que existen otras perspetivas dentro de la Biblia.

En segundo lugar, cualquier texto debe interpretarse dentro del contexto del autor inspirado y no sólo ni primeramente en el contexto moderno nuestro. Para que una teología o una interpretación sea "bíblica" no sólo tiene que estar de acuerdo con la Biblia (y no anti-bíblica) sino también tiene que estar entendida, en lo posible, dentro de la manera bíblica de pensar. Al interpretar un texto, es necesario entrar en el pensamiento del autor, saber cuál tema o problema le preocupaba al escribir, cómo entendía el significado de los términos que empleaba (no cómo entendemos esos términos nosotros hoy), qué respuesta esperaba de sus lectores, etc.

En la entrevista que estamos comentando, casi todas las respuestas estaban fuera del contexto, no sólo por no tomar en consideración los versículos antes y después del texto, o detalles de la situación histórica del momento, sino por no hacer el esfuerzo de pensar bíblicamente, de entrar en la mentalidad del autor citado. Por ejemplo, sobre el tema del aborto el entrevistado citó Salmo 139:13, "me formaste en el vientre de mi madre", lo cual interpretó como una condena del aborto. Pero podemos estar seguros de que el Salmista no estaba pensando en el aborto sino en el plan divino para toda nuestra vida, dentro del género poético del texto y con cierto toque de hipérbole no necesariamente literal. De manera similar, los profetas fueron llamados por Dios desde antes de nacer. Si el intérprete quiere relacionar eso con el tema del aborto, eso es estrictamente inferencia suya y no debe presentarse como enseñanza bíblica.

Una sola observación más. El entrevistado propuso cada una de sus interpretaciones como la única posible, y cada vez, por casualidad, era la que más apoyaba su propia opinión. Lo mismo hacemos muchas veces con las diferentes traducciones bíblicas. Las comparamos, pero no para tratar de determinar cuál traducción es la más exacta y fiel al original sino cuál es "la más bonita" o cuál nos agrada más por apoyar mejor nuestras propias opiniones, con lo que hacemos al texto decir lo que nosotros queremos que diga. Lo mismo pasa con interpretaciones. Optamos por la que más nos agrada o más nos sirve, sin tomar en consideración muchas otras posibles interpretaciones del mismo texto que pueden ser más fieles al mensaje del pasaje.

La interpretación de cada texto en la susodicha entrevista fue siempre así de monolítica. Planteaba sus interpretaciones como la única posibilidad, sin la menor duda o cuestionamiento hermenéutica. Aquí debemos aplicar la exhortación de San Pablo, "examinadlo todo, retened lo bueno", incluso para las profecías (1 Tes 5:19-21) y mucho más para las interpretaciones bíblicas.

En otro escrito en este blog recomendé "el método del restaurante". Cuando voy a un restaurante, espero un menú amplio y variado, no una sola opción. Después analizo los pro y contra de cada alternativa: costilla de cerdo es mi favorito pero me crea problemas de colesterol; pollo es más saludable pero cené con pollo anoche; el pescado también es más saludable pero por el momento no me apetece, entonces quedan las pastas, y entre espagueti y lasaña, opto por ésta última. Entre todas las opciones del menú, tomando en cuenta las razones a favor y en contra de cada alternativa, escojo una, la pido y la como. Estudiar la Biblia es un proceso similar.

Muchos textos bíblicos, quizá la mayoría, se prestan para más de una interpretación. Algunos textos permiten muchas posibles interpretaciones, con sus respectivas razones a favor y en contra y a veces sin argumentos contundentes a favor de una sola. El jinete del caballo blanco (Ap 6:1-2) puede interpretarse, con seriedad exegética, de unas diez maneras diferentes, cada una, sin excepción, con sus razones y también sus problemas. El hecho es que los datos de esos dos versículos (caballo blanco, arco, corona, va venciendo) se prestan legítimamente para interpretaciones hasta contradictorias (guerra o paz, Cristo o anticristo). Lo responsable es considerar todas las posibilidades y todos los datos, optar por la que convence más, "comerla" y obedecerla como palabra de Dios y mensaje para nuestra vida.

La interpretación correcta de los textos no siempre queda totalmente evidente y segura. Me gusta "calificar" las interpretaciones por su grado de probable fidelidad al sentido del texto. En una escala de uno a diez, por ejemplo, puede calificar como un "diez" que el Cordero es Cristo, pero mi interpretación del caballo blanco (de la cual, dicho sea de paso, estoy muy convencido) puede ser un siete o un ocho en su grado de probabilidad. De algunos otros detalles, como los 144,000 que "no se han contaminado con mujeres" (Ap 14:4), el grado de probabilidad hermenéutica de la interpretación que prefiero no pasa de un tres o cuatro. Por supuesto, interpretaciones claramente erradas deben recibir un bien merecido cero.

Es importante observar que estas ambigüedades de interpretación se aplican mayormente a detalles y frases de los pasajes. En esos mismos pasajes, el mensaje, "lo que el Espíritu dice a las iglesias", es claro e imperativo.

Aprendamos de las fallas ajenas. Entre los errores del entrevistado, en el programa radial ya citado, fue el de tomar textos fuera del contexto, ajenos a la mentalidad bíblica del autor, y el de no cuestionar sus propias interpretaciones y no tomar en cuenta otras posibilidades exegéticas.

Por eso sus respuestas fueron a la vez tan simplistas y tan dogmáticas. Me dio lástima escuchar el programa, pero a la vez me desafió a interpretar la Palabra de Dios más responsablemente y a compartir estas reflexiones con ustedes.

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SI ESTÁS AFLIGIDO RECUERDA ESTO.

Por Andrés Reina.
Me gustaría recordarte que "Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en Él confían". Nahúm 1:7 (NVI).

Si estás pasando por alguna dificultad, ora como el salmista: "Aunque pase yo por grandes angustias, tú me darás vida; contra el furor de mis enemigos extenderás la mano: ¡tu mano derecha me pondrá a salvo!"
Salmos 138:7 (NVI)

Hoy Jesús te dice lo mismo que les dijo a sus discípulos: "No te preocupes. Confía en Dios y confía también en mí". Juan 14:1 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

Recuerda que "El diablo le puso a Jesús las mismas trampas que nos pone a nosotros para hacernos pecar, sólo que Jesús nunca pecó. Por eso, él puede entender que nos resulta difícil obedecer a Dios. Así que, cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama.
Hebreos 4:15-16 (BLS)

Además "Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que le aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan". Romanos 8:28 (BLS)

Así que no te desanimes, "Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!" Salmos 27:14 (NVI).

"Esperamos confiados en el Señor; él es nuestro socorro y nuestro escudo". Salmos 33:20 (NVI)

Porque "los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán". Isaías 40:31 (NVI).

Andrés Reina.

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EL RESENTIMIENTO EN EL MATRIMONIO.

Por Luis Y Hannia Fernandez.
El resentimiento por cosas pasadas que no se han sanado puede destruir un matrimonio. Hay muchos matrimonios que están viviendo consecuencias de errores del pasado que generaron resentimientos y no las han sanado.

Todos nosotros como seres humanos cometemos errores de muchas clases que generan consecuencias dolorosas. Cuando cometemos esos errores con nuestro cónyuge, el matrimonio sufre como relación. Ahora, si hay perdón con arrepentimiento, entonces las consecuencias pueden ser minimizadas. Pero cuando se guarda un resentimiento y no se sana, entonces se va desarrollando y se puede convertir en una raíz de amargura que es como un veneno que va a dañando las relaciones del matrimonio y toda la familia.

Cuando en un matrimonio hay resentimiento no sanado por situaciones vividas en el pasado, la relación se estanca y se va deteriorando, y puede llegar un momento en que sientan hasta odio. La única salida al resentimiento es sacar a la luz el problema, hablar sinceramente de los sentimientos y tomar la decisión de perdonar y dejar el pasado. Recuerden que el pasado nunca va a resolver los problemas, pero pedir perdón y perdonar sí puede hacer diferente el futuro.

Frecuentemente, es necesario buscar ayuda con guías espirituales calificados, y capacitados en el tema de matrimonios y familia para que les puedan ayudar a superar los conflictos y a perdonarse sinceramente.

Marcos 11: 25-26: Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas, porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Dios nos manda a tomar la decisión de perdonar incondicionalmente, para que ÉL nos perdone igual. El perdón sincero con arrepentimiento del que lo pide y la actitud sabia del que lo otorga, activa el perdón del Señor en nuestras vidas, y las bendiciones para nosotros y nuestras familias.

Perdonar muchas veces no es fácil, pero es un mandato de Dios que nos conviene y nos trae paz a nuestras vidas.

Si ha habido situaciones dolorosas del pasado en tu vida, toma la decisión de ponerlas a los pies del Maestro Jesucristo, y toma la decisión de obedecer su palabra. Dios te llenará de paz y convertirá cualquier cosa negativa en algo positivo para el Matrimonio y la Familia. Empieza por pedirle perdón a Dios por haber sido desobediente a su palabra y luego pídele perdón a tu cónyuge por haberle ofendido o por haberle juzgado. El perdón se pide con arrepentimiento y se da con humildad!
Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

Luis Y Hannia Fernandez.

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Amado Dios, dedico a Tí el trabajo de este sitio, y lo hago con todo mi corazón y con todo mi amor, esperando que por medio de él atraerás a los que deseas que vengan a Tí. Por mi trabajo en la oficina no puedo salir a predicar, pero con esto quiero hacer mi aporte. Recíbelo Señor, te lo entrego en tus manos, para que lo sostengas si te place. Recibe Tú la exaltación por los buenos comentarios; y por los ataques y ofensas hacia mi persona toma Tú el control de todo, pues este sitio es Tuyo Señor. A Tí sea la Gloria, la Honra, la Alabanza, el Poder y Majestad, por los siglos de los siglos en nombre de Jesucristo, Señor y Salvador Nuestro. Amén.