Orando por el prójimo - Viernes 16 de agosto de 2013

Ministración de la Oración Viernes 16 de agosto de 2013.
Programa: ORANDO POR EL PRÓJIMO.
Ministerio de Oración DOBLANDO RODILLAS.
Ministración: Hermano Marco Marin Parra.
Desde Lysekil, Suecia.

Ver oraciones anteriores.

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Caminar en amor.

Por Marco Marin Parra.
Basado en Efesios 5:1-7.

En este capítulo, el Apóstol Pablo exhorta a los efesios a imitar a Dios como conclusión de lo que ha dicho en 4:22-23. Les invita luego a que sustituyan las Tinieblas con la Luz.

Al empalmar con el versículo último del capítulo 4 (debería leerse junto con 5:1-2), dice el Apóstol: "Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados." V. 2: "Y andar en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros...".

El Apóstol dice: "Sed", en presente de imperativo; puesto que la imitación de Dios y de Cristo no es obra de un día, sino tarea de toda la vida.

Los imitadores de Dios, además de empalmar con 4:32 en la inclinación a perdonar, nos lleva a Mt 5:48; Lc 6:36 en el amor a los enemigos.

El gran imitador fue Cristo, pues nos amó y se entregó por nosotros (V. 2) cuando éramos débiles, impíos, pecadores, enemigos (Ro 5:6, 8, 10). Se entregó en holocausto y sacrificio de reconciliación por nosotros como ofrenda pura. Considera, pues Pablo los tres primeros sacrificios de Levítico (Cap 1-3); los cuales, al no tener relación directa con el pecado, eran considerados como ofrendas de olor suave.

Veamos lo que dice Pablo de sí mismo en 2 Co 2:14–16. Una actitud semejante se nos exige a los creyentes en Romanos 12:1, como a hijos de tal Padre, y hermanos de tal Primogenitor; de manera que se nos reconozca como pertenecientes a la familia divina, en la forma sacrificada de amar a nuestros prójimo. Pues, eso sí que es "caminar en amor", al hacer del amor al prójimo la pauta de nuestra conducta.

De tan alto lugar y por contraste, el Apóstol desciende ahora a exponer el feo y repugnante rostro del pecado; rostro negro, de tinieblas, que no se aviene con los hijos de luz, hijos de Dios que es luz (1 Jn 1:5).

Considera primero los versículos 3-7 en contrate con el verdadero amor (ágape) del verso 2, que no busca el bien propio, sino el del amado. En contra del amor sucio, sensual, del que busca su propia satisfacción a costa del daño al prójimo, y asimismo, de la infidelidad al Señor (1 Co 6:13-20).

En los versículos 3 y 4 expresa los pecados de impureza que los creyentes deben guardarse:
    "Pero entre vosotros no debe haber ni asomo de inmoralidad sexual, ni cualquier clase de impureza o avaricia, porque esto es impropio del pueblo santo de Dios. Ni debe haber obscenidad, conversaciones necias ni burlas grosera, que están fuera de lugar, sino más bien, acciones de gracia."

El vocablo griego "pornéia", indica inmoralidad sexual, sea por relaciones ilícitas entre personas no unidas por el vínculo conyugal o por unión entre parientes en grado prohibido por la ley (1 Co 5:1).

A ellos une Pablo toda clase de impurezas (gr. Akatharsia), es decir, suciedad en pensamiento, deseo, conversación, etc. Es muy probable que la avaricia (gr. pleonexía) que aquí trata el Apóstol, indica el afán por conseguir satisfacción de los placeres sexuales, la conjunción disyuntiva, o que parece darles a entender que también pertenece a "los pecados de la carne". Todas esta cosas, dice Pablo, "ni se nombre entre nosotros".

Lo que Pablo desea es, que no quepa ni la sospecha de que los creyentes practican tales cosas.

El pensamiento no es que, en verdad estos vicios no deben ni aun ser mencionados entre cristianos, porque Pablo mismo lo acaba de hacer, y debemos amonestar contra ellos tal como él lo hace. Pablo quiere dar a entender, que tales vicios deben ser arrojados tan lejos de nosotros, que ni aun debe presentarse una insinuación o suspicacia de su presencia entre nosotros.

Todo esto, añade el Apóstol, debe quedar lejos de nosotros como conviene a los santos; es decir, como es propio de los creyentes sinceros.

A estos pecados llamados "de obra", añade Pablo otros, pecados "de palabra" también en el terreno de la impureza (V. 4): la indecencia (gr. aiskhótes lo que es vergonzoso) u obscenidad en lo que se habla; en sentido más particular y específico, la conversación necia (gr. monologuía), que es la que podría esperarse de labios de un tonto o de un borracho, y la ligereza de palabras (gr. eutrapelía).

Todas estas cosas, dice Pablo, no convienen; esto es, son impropias (no llegan al nivel) de un creyente genuino. En lugar de todo eso, la boca del creyente debe usarse en acción de gracias.

No es que Pablo prohíba a los creyentes una conversación amena, con gracia e instructiva; lo que más pide es que, aun cuando la conversación gire en torno al sexo, las riquezas o la gente, vaya dirigida por un espíritu de gratitud y alabanza (He 13:15; 1 P 4.11), hacia la percepción y el reconocimiento de la belleza encantadora de los dones de Dios.

En los versículos 5 al 7, declara solemnemente las consecuencias de entregarse a los pecados de inmoralidad que acaba de mencionar. Porque de esto podéis estar seguros, porque esto sabéis, conociendo, los dos verbos están en presente de indicativo y de participio, respectivamente.

Ninguna persona inmoral, impura o avariciosa, que es idólatra tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. La pasión, sea por el dinero o por la satisfacción sexual, equivale a erigir un ídolo, y un objeto de deseo y adoración por delante de Dios.

No es que los pecados de la carne, en el sentido de lujuria, sean más graves que los de soberbia, envidia y calumnia, ¡todo lo contrario! Pero lo referente a la sexualidad tiene un matiz especial (1 Co 6:9, 18-20; Col 3:5) de viscosidad malsana que resulta muy difícil despegarse.

Y para añadir mayor solemnidad a la advertencia, continúa Pablo diciendo: "No dejen que nadie os engañe con palabras vacías, porque a causa de tales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia."


Escuche el mensaje aquí.

Como conclusión de ello, el Apóstol afirma: "No seáis, pues, participes con ellos". Es decir, no imitéis la conducta de los rebeldes si no queréis tener el mismo fin miserable que a ellos les espera. Amén.

Que este mensaje nos sirva para un buena reflexión personal.

¡Caminad en amor!

Tu amado hermano Marco, desde Suecia, Lysekil.
Dios nos bendiga.

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Él no tuvo un Getsemaní

Por Marco Marin Parra.
Basado en Génesis 27:43.

Hacer la perfecta voluntad de Dios, a veces requiere volver a una situación familiar, de la cual estuvimos corriendo. Puede que estés en una situación familiar que parezca sin esperanza. Has clamado: "Señor, no puedo más". Piensas que no puedes soportar más tiempo; y si todavía no has echado a correr, probablemente sientes deseos de hacerlo.

Pero... correr, nunca es el plan de Dios. Jacob tenía una terrible situación familiar, era más de lo que él podía soportar; de hecho, amenazaba su vida. Él le había robado la primogenitura a Esaú y lo había airado hasta el punto del asesinato.

¿Cómo fue que Jacob manejó este problema?

Él huyó de todo. Él no tuvo "Un Getsemaní", él no murió al yo ni le preguntó a Dios qué debía hacer. En vez de eso, Jacob escuchó la voz de su carne; esto es, a su "madre Rebeca" quien dijo: hijo mío, obedece a mi voz: Levántate y huye (V. 43).

Jacob corrió por veinte años, y fueron veinte años de dolor y problemas; finalmente Dios le dijo que era tiempo de enfrentar todo: Levántate ahora y sal de esta tierra; vuélvete a tu tierra donde naciste (Gn 31:13). Dios estaba diciendo: Jacob, nunca vas a conocer mi plenitud hasta que vuelvas y enfrentes este problema. ¡Ve y entra al horno de fuego!

Jacob viajó con su familia para arreglar las cosas. ¿Y qué crees que fue lo primero que vio?... ¡A Esaú saliendo a encontrarse con él en el desierto con cuatrocientos saldados airados, listo para la venganza!

Jacob gritó: ¡Señor, necesito un milagro! Tienes que cambiar el corazón de mi hermano, quítale el odio hacia mí. Jacob tenía temor e ira en su corazón, porque sólo se había sometido a la voluntad de Dios. Él estaba diciendo: "Señor, he dispuesto mi corazón a obedecerte, pero las cosas no están saliendo bien.

Quizás las cosas no están bien en tu familia. Tienes demasiados problemas, un esposo alcohólico, una esposa que no te entiende, problemas de trabajo, etc.

Amados amigos y hermanos:

Esas son las mismas cosas que Esaú y su ejército representan estos días; cada dolor, cada argumento de la carne, cada razón que tu mente puede enfrentar esta situación sin esperanza. El diablo te dice: Has obedecido a Dios, has hecho bien, pero nada ha cambiado.

El corazón de tu ser querido sigue endurecido, de hecho está peor; si no corres ahora pasarás el resto de tu vida en un infierno. Lo cierto es que no puedes continuar así, tan solo te vas a someter.

Pero, puedes seguir si haces como Jacob, después de todo él tuvo un Getsemaní, una noche de muerte. Yo sé lo que Jacob oró esa noche, porque he hecho esa oración:
    "¡Oh Dios!... esta situación es demasiado para mi.
    He manipulado y tratado de hacer que sucedan cosas, pero estoy cansado de hacer las cosas a mi manera.
    No puedo seguir corriendo, Señor, quiero que mi vida esté bien contigo.
    Esaú puede matarme a mi y a mi familia, puede quitarme todo lo que tengo. Pero... prefiero estar contigo en la gloria, que pasar otro día viviendo de esta manera."
Esa noche, Jacob murió, Dios lo hirió para que no huyera más. él solo podía cojear al futuro, totalmente dependiendo del Señor. Pero, pasó otra cosa también... un "éxtasis" llenó su alma; y yo creo que cuando Jacob cruzó el riachuelo para encontrarse con Esaú temprano en la mañana, él estaba absolutamente libre de temor.

¡Tú también puedes estar enfrentando un Esaú!

Tu piensas: ¿Quiere decir que mi esposo o esposa nunca cambiará, que nada en mi vida va a mejorar? No, ¡Dios cambió a Esaú! Él le sacó el corazón de piedra. Cuando Esaú se encontró con Jacob, él cayo sobre su hermano besándole y abrazándolo. Había completa paz.

Amado hermano y amigo:

No temas entrar al horno. Mientras tengas la paz de Jesús y la perfecta voluntad de Dios, puedes soportar cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier momento. Puede que tus circunstancias no cambien, Pero tú cambiarás. Jesús llenará tu alma de gozo y sanará todas tus heridas y dolor.

Tu vida será llena, bendecida; porque Él será todo para tí. No tienes que correr, solo necesitas mirarlo a Él y abrazar Su perfecta voluntad para tí. Y Él te dará su gozo. ¡Gloria a Dios para siempre!

¿Qué más puedo decir?... que Él está aquí, y en todo lugar.

Gracias Dios de mi fortaleza por darme esta hermosa palabra, y compartirla con todos aquellos que hoy te necesitan. Amén.

Tu amado hermano Marco Marin Parra, desde Suecia - Lysekil para tu humilde corazón.

Bendiciones.

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Orando por el prójimo - Viernes 9 de agosto de 2013

Gracias a Dios por la ministración de hoy. Si no pudo acompañarnos y desea ver la grabación, le compartimos aquí el video.

También puede visitar la sección "VIDEOS" en la página del Ministerio de oración dirigido por nuestro hermano Marco Marin Parra en Facebook.

Puede enviarnos su petición o unirse a este clamor por las necesidades de las personas.

¡Que El Señor le bendiga!


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Una gloria maravillosa.

Por Marco Marin Parra.
Basada en Daniel 3:23-25.

¡Una gloria maravillosa espera al alma que abraza la voluntad de Dios!

La puerta del horno representa cruzar al otro lado, a la perfecta voluntad de Dios. En este lado de la puerta hay un ejército de enemigos, que se mofan, visiones de dolor y sufrimientos. Los demonios te gritan: ¡Dios no espera esto de tí! Pero en verdad Él te ama... ¿no dijo Él que te daría los deseos de tu corazón? (Salmo 20:4). Pero, una vez que cruzas la línea y abrazas la voluntad de Dios, sucede algo increíble: ¡Jesús se manifiesta en tu vida!

Cuando los jóvenes hebreos estaban dentro del horno, Jesús estaba esperando allí. Él no se reveló inmediatamente, porque ellos tenían que decidir abrazar su voluntad. Pero, cuando ellos la abrazaron y murieron a su propia voluntad, Jesús se les manifestó. Y lo que ellos pensaron que eran carbones dolorosos, se volvieron en pastos verdes y brisas suaves, porque Jesús había ido antes que ellos.

En el mismo momento que entras al horno, cuando cruzas al lado y abrazas la voluntad de Dios, darás la vuelta y verás a Jesús. Él estará allí en una manifestación que no podrás tener de ninguna otra manera. Y él hará tres cosas para ti:

Primero: Él se convertirá en todo en tu vida. Él será tu gozo, tu expectación. Él tocará ese lugar en tu corazón que ninguna persona en la tierra puede tocar. Yo amo a mi esposa e hijos; el amor, compasión y amistad que recibo de ellos es un gozo para mí. Pero, solo hay un éxtasis en mi vida, solo una persona que puede suplir las necesidades más profundas en mí, y ese es mi amado Señor Jesucristo. Y yo también lo he conocido en el horno.

Lo segundo que Jesús hará, será despojarte de todas tus ataduras. Cuando Sadrac, Mesac y Abednego entraron al horno, entraron en una liberación. Cada atadura fue rota, cada herida fue sanada, cada temor se desvaneció porque entro Jesús rápidamente a sus vidas. Estos tres hombres, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiente calentado siete veces más.

V. 24: Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, se levantó apresuradamente y dijo: yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los dioses. El rey vio a cuatro hombres caminando, hablando y abrazándose. Los tres hombres eran abrazados por Jesús.

¿Sientes dolor y no sabes cómo sanarte? Entra al horno... sí, entra. No sucederá simplemente porque Dios manda a alguien que te entienda, porque nadie te entiende como Jesús. El único que puede satisfacerte completamente es ¡Jesús mismo! Ya sea que sientas vacío, soledad, o cualquier otra cosa en tu vida. Cuando entras al horno de su voluntad, todas tus ataduras caerán. Amén.

Finalmente; recibirás un llamado a predicar a Cristo a las naciones. Cuando los tres jóvenes hebreos entraron al horno, les llegó un llamado que no pudo llegar de ninguna otra forma. V. 26: Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente, y dijo; siervos del Dios altísimo, salid y venid.

V. 28: Y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en Él, los cuales no cumplieron el edicto del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.

V. 29: Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que diga blasfemia contra su Dios sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste. Mira cuan rápido Dios cambio la atmósfera; en tan corto tiempo, de mofa a maravilla, a un llamado a que el Evangelio sea escuchado.

Amado, esto es lo que va a suceder en los últimos días. La gente no se volverá a predicadores de renombre. En vez de eso, mirarán hacia los santos sencillos y humildes, quienes se han sometido por entero a la perfecta voluntad de Dios. Estos son los que han conocido el corazón de Jesús.

Ellos han salido del horno después de haber estado con Cristo, y la gente se reunirá a su alrededor, diciendo: "Por favor, háblame, veo que estás entregando tu cuerpo y alma a Cristo, y quiero saber más de eso. Amén.

Amados hermanos y amigos de la fe, una vez más dándole toda la honra y gloria a mi bendito y Eterno Dios, Padre, Hijo y Su Santo Espíritu. Que todo lo que hacemos sea para honra Su Nombre. Amén.

Tu amado hermano Marco Marin Parra.
Bediciones,
Suecia - Lysekil.

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Orando por el prójimo - Viernes 2 de agosto de 2013



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Quedándose dormidos.

Por Marco Marin Parra.
"Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen." 1 Co 15:6.

Los discípulos del Señor Jesús murieron uno a uno. Sin embargo, no vemos en la Escritura ninguna palabra de lamentación, no se dice que han perecido o que pasaron a la tierra de las sombras; sino, que han dormido. El Espíritu está con El Señor Jesús en la gloria, y el cuerpo descansa hasta que Él venga.

Un hecho muy natural: "Quedarse dormido".

Es el final de un día, no es doloroso en si, sino que más bien, pone fin a todos los dolores, cansancio y sufrimientos. Una posición de seguridad de un fin de peligros.

Una condición que no es manera alguna destructiva, ni dormir ni morir destruye la existencia. Una postura llena de esperanza. Nos despertaremos de este sueño sin ninguna dificultad, y sumamente renovados.

¿Cómo nos comportamos con aquellos que están durmiendo?
¿Valoramos su presencia viva, su trabajo y testimonio?
¿No deberíamos ser más benevolentes y amables con los que viven?

Nosotros también deberíamos prepararnos para nuestro "Sueño".

¿Está en orden nuestra casa?
¿Está nuestra labor cristiana en orden?

¡Cuán pacientemente deberíamos llevar a cabo las labores y sufrimientos del día! puesto que aún queda un descanso para el pueblo de Dios.

Las esperanzas son confirmadas por esta figura: Los que duermen se levantarán. La voz del Padre les hará despertar. Los que duermen y nosotros mismos disfrutaremos de una dulce comunión. El sueño no destruye ahora el amor de los hermanos y hermanas, nos
despertaremos como familia unida, salvada por El Señor.

No tengamos una pena por aquellos que duermen. No, no tengamos temor de dormir en tan buena compañía en los brazos del Señor.
Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Amén. 1 Tes 4:13-17
Gracias Señor por la consolación en Tu Palabra, y el bálsamo que has puesto en mi corazón; y hoy lo comparto con todos aquellos que lo buscan y lo encuentran en Tu Bendita, Poderosa y Eterna Palabra. Amén.

Tu amado hermano Marco Marin Parra,
Bendiciones.
Suecia - Lysekil.

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Sabéis el camino.


Escuche el mensaje aquí.
Por Marco Marin Parra.
Basado en Juan 14:4-7.

Después de poner ante los ojos de los discípulos la meta de la felicidad celestial, Jesús pasa ahora a mostrarles en si mismo el camino para dicha meta. Lo da como cosa conocida de ellos: "Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino" (V. 4). Como si dijese: Lo podéis saber fácilmente, pues no es ninguna de las cosas secretas que no os pertenecen a vosotros; sino, que es de las reveladas.

Lo sabéis; sabéis y conocéis que existe esa casa, y que existe un camino para esa casa; aunque quizá no acertéis a percataros de cuál es esa casa, y cuál es el camino. En realidad, ya se os ha dicho y no podéis menos de conocer, tanto la mansión como el camino.

A esta declaración de Jesús, objeta Tomás su propia ignorancia, tanto de la meta como del camino. Le dijo Tomás: Señor no sabemos adónde vas; ¿cómo, pues podemos saber el camino? (V. 5).

La declaración que Jesús acaba de hacer respecto al conocimiento, que de la meta y del camino esperaba de ellos, suscita en ellos, precisamente, el reconocimiento de la ignorancia en que estaban en relación con todo eso; al mismo tiempo que les aviva el deseo de saber más.

Aquí muestra Tomás mayor modestia que Pedro. Pedro sentía afán de conocer dónde iba El Señor; en cambio Tomás, está solícito por conocer el camino. Al confesar su ignorancia recomendaba su modestia.

Los fieles siervos del Señor, cuando se hallan a oscuras, conscientes de que conocen sólo en parte (1 Co 13:12), están prestos a reconocer su propia deficiencia. Pero las causas de la ignorancia de los discípulos era palpable, ya que desconocían adónde iba Jesús por no discernir los tiempos y sazones, y pensaban que Cristo iba a restaurar de inmediato, sin pasar por la cruz el reino mesiánico (Hch 1:6).

La imaginación de los discípulos volaba de una ciudad a otra del país, preguntándose en cuál de ellas iba Jesús a ser ungido rey; por eso, no podían entender en qué lugar de los cuatro puntos cardinales iban a ser edificadas aquellas "mansiones" de las que Jesús les hablaba.

Si Tomás hubiera entendido que Jesús se dirigía al otro mundo, y en ese mundo, al cielo, no habría dicho: "cómo podemos saber el camino" (Jn 14:6). A esta objeción de Tomás, nacida de una supina ignorancia, da Jesús cumplida respuesta (V.6-7).

Tomás le había preguntado sobre la meta y sobre el camino, y Jesús contesta a ambas preguntas. Le conocían suficientemente a Él, y Él era El Camino; podían, del mismo modo, conocer al Padre, y El Padre era la meta. Por consiguiente, con razón les había dicho: "Sabéis adónde voy y sabéis el camino" (V.5).

"Creéis en Dios, que es la meta; creed también en Mí" que soy el camino (V. 1). Cristo habla de sí mismo como camino: "Yo soy el camino; Nadie viene al Padre, sino por medio de mí" (V. 6).

La naturaleza de la mediación de Cristo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida".

Como quiera que todo el contexto pone de relieve la idea de "camino", es muy probable que Jesús, al hablar en arameo, quisiese decir: "Yo soy el camino vivo y verdadero"; ya que el hebreo y el arameo suelen expresar por acumulación de sustantivos. Cristo es el camino en el que Dios y el hombre se encuentran. No es un camino entre tantos (Hch 16:17), "un camino"; sino, el único camino de salvación (Hch 4:12).

Ya no estamos en el estado de inocencia para ir por nosotros mismos al árbol de la vida, pero podemos ir a Él por medio de Cristo (Ap 22:14). Todo el que siga las pisadas de Cristo (1 Pedro 2:21), puede estar seguro de que no se desviará del camino recto hacia el cielo.

Cristo es La Verdad, no una verdad cualquiera: científica, religiosa, filosófica, etc, sino, la Única Verdad consistente y total. El Alfa y La Omega, de la "A" a la "Z" es la enciclopedia completa de Dios (Ap 1:8; 22:13).

Sin mezcla de error ni falsedad, esa es la verdad que hace libre (Jn 8:32). Por eso, al inquirir sobre La Verdad, no necesitamos aprender otra verdad que la que está comprendida en Jesús; pues, todas las cosas están en Él resumidas y restauradas (Ef 1:10).

En Cristo está la clave de todos los enigmas, pues Él nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría (1 Co 1:30). Cristo es la vida, no una vida cualquiera. La forma externa de nuestro vivir, juntos con los bienes con que se sustenta (1 Jn 2:16; 3:17); ni la interna pero corruptible vida temporal que hemos de estar dispuestos a sacrificar en aras de Cristo, y del Evangelio (Jn 12:25). La vida en el centro mismo del ser, participación de la vida de Dios.

Esta es la vida que dura por toda la eternidad ( Jn 3:15-16,36; 5:24). Cristo y por Cristo, estamos vivos para Dios con esta vida de Dios (Ro 6:3-11; Ef 2:1-5). La necesidad de la mediación de Cristo: "nadie viene al Padre sino por medio de mí" (V. 6). El hombre caído (y todo ser humano es originalmente caído desde el vientre de su madre, Salmo 51:5) no puede llegarse a Dios como a su Padre, si no es llegándose a Cristo como el único mediador entre Dios y los hombres (1 Ti 2:5).

Que habla del Padre como la meta: "Si me conocieseis también conocerías a mi Padre y desde ahora le conocéis y le habeis visto" (V. 7). Esta es una implícita reprimenda a los discípulos, en percatarse de la verdadera personalidad de Cristo. "Si me conocieseis..." le conocían, pero no como podían y debían conocerle.

Jesús había dicho antes a los judíos, en presencia de los Apóstoles: Sí a Mí me conocieseis, también a mí Padre conoceríais (V. 8:19). Con todo, los Apóstoles no conocían tampoco a Jesús.

No es fácil decir cuál de las dos cosas es más extraña, si la ignorancia voluntaria de los enemigos de la luz, o los errores lamentables de los hijos de la luz. No obstante, Jesús se satisface en parte, por la sinceridad de ellos, a pesar de la debilidad que muestran en su entendimiento. "Desde ahora le conocéis y le habéis visto", por cuanto "la Gloria de Dios brilla en la faz de Jesucristo" (2 Co 4:6).

Muchos discípulos de Cristo tienen mayor conocimiento, y más gracia de la que ellos piensan tener; pero no echan mano de lo que no saben como deberían, por lo que se privan a sí mismo de un conocimiento superior, y de una comunión más íntima con Dios. Amén.

"Sabéis el camino". Que esta reflexión pueda ser útil a nuestra vida espiritual. Amén.

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