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LA PROMESA DE DIOS ESTÁ A LA PUERTA - (VIDEO)

Por Marco Marín Parra.


Los años de cautiverio no habían servido a su pueblo. No los cambió, sino que los deleites de la Babilonia los cautivaron. Los surcos estaban duros, llenos de terrones, había que arar la tierra con lágrimas para deshacer los pecados del pueblo judío.

La iglesia igualmente está acomodada, pero Cristo dijo que vendrá como ladrón en la noche, por tal razón el llamado es estar atentos y santificados de toda contaminación del mundo. Vea y escuche esta reflexión en el video.



Lectura bíblica de hoy: Jeremías 29:10-13 RV60
10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.
11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;
13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

También puede leer este tema haciendo click aquí.

Tu amado hermano en Cristo,
Marco Marin Parra.
Suecia - Lysekil.

http://edificandote.blogspot.com/

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LA PROMESA DE DIOS ESTÁ A LA PUERTA.

Por Marco Marín Parra.


Daniel leyó Jeremías 29:10-14 así (Daniel 9:2):

10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.

11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;

13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.


La promesa de Dios se acercaba; el tiempo estaba cerca, la visita ya estaba a la puerta. Vendría a despertar sobre ellos su Palabra, < Mi buena Palabra.>

Daniel vió con sus ojos la palabra que estaba escrita, sintió una gran angustia y decepción con su pueblo porque la visita estaba ya a la espera, se cumplía la promesa de hacer volver a su pueblo al lugar de dónde los tomó.

Los años de cautiverio no habían servido a su pueblo. No los cambió, sino que los deleites de la Babilonia los cautivaron. Los surcos estaban duros, llenos de terrones, había que arar la tierra con lágrimas para deshacer los pecados del pueblo judío.

Daniel solo pudo volver su rostro a Dios en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Reconociendo el estado actual de su pueblo, clamando en confesión sincera para buscar la misericordia de Dios, la situación nuestra es similar, pero, no igual. Cristo prometió que vendría por su iglesia, y esa promesa está vigente hoy. Apocalipsis 22:14 dice: Bienaventurados los que lavan sus ropas. Es así como debemos estar esperando como dice Su Palabra.

No tenemos ninguna posibilidad como la tuvieron los deportados en Babilonia, solo esperar a Cristo con nuestras ropas blancas sin manchas. Lavemos nuestro corazón hoy, porque el tiempo ya se acerca. Apocalipsis 6:17: Porque el gran día de su ira ha llegado; y ¿quién podrá sostenerse en pie?

Hoy no podemos negar lo que vemos, lo bueno lo llaman malo, y lo malo bueno; la inmoralidad es normal verla por todas partes. Cuidémonos de hacernos cómplices con aquellas cosas. Leamos Mateo 24: 3-51: No nos conformemos con oír; Daniel leyó y volvió su rostro a Dios, y dobló sus rodillas por su pueblo; y nosotros debemos de perseverar hasta el fin, que es su venida, amén.

Si declaramos que amamos a Dios sin haberle visto, con mayor razón debemos amar a nuestros hijos, familia, nación e interceder por ellos. Dios no olvidó su pueblo que estaba en Babilonia, amén. Jesús no ha olvidado su promesa de volver por su Iglesia.

Iglesia despierta, levántate, la promesa está a las puertas, Jesús dice: estoy a la puerta y llamo. Déjale entrar a tu vida, abre el corazón a Cristo y entrégale tu vida al Señor.

El retorno no fue de todos, porque muchos siguieron buscando su propios deseos; se enredaron en lo material de Babilonia olvidando la gran promesa de Dios.

Hoy la Babilonia Moderna ofrece todo lo que te propones, y te hace creer en su propio poder, y nunca te habla de la gran promesa que Dios tiene para sus hijos que perseveran hasta el fin, amén.

Es dura nuestra tarea, no hay que perder el tiempo, sino mejor dicho, hay que ganar tiempo. Lavemos nuestro corazón delante del trono de la gracia, amén. Dobla tus rodillas y vuelve tu rostro a Dios.

En la cruz yo primero vi la luz, y fue allí donde lavé mis pecados y fui perdonado; no porque soy bueno o soy mejor que tu, sino por la sangre de Cristo fuimos redimidos.

Daniel 9:16: "Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro." Leamos y meditemos, será de bendición para tu vida, porque para mí ya lo es, amén.

Será hasta la próxima bajo la voluntad de Dios.

Tu hermano Marco Marin Parra.
Suecia - Lysekil
Bendiciones.

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EL CARÁCTER DE JOB.

Por Guillermo A. Morataya.

Pasaje bíblico: Job 1:1:
Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Reflexión: Nuestra vida debe reflejar nuestra fe en El Señor.

Cada vez que estudio el libro de Job, no dejo de asombrarme, no solo por la fe y la paciencia de este hombre; sino también, por la esperanza en El Señor que este hombre muestra y por la inmensa sabiduría que hay encerrada en cada uno de los versículos de este libro. Solo en este versículo uno hay tanto qué decir, pues en él nos habla El Señor del carácter mismo de Job; en otras palabras: Su personalidad, lo que él era, la razón por la cuál Dios mismo se atrevió a retar a Satanás: “No haz considerado a mi siervo Job...” (Job 1:8).

Y de ese carácter de este hombre quiero que meditemos hoy por un momento.

1.- La perfección de Job.

Primeramente La Palabra nos revela que era un varón perfecto. Respecto a esto, debemos entender que no se trata de una perfección en el sentido de que no había en él pecado. Si vamos al contexto de La Escritura se nos muestra que “no hay justo, ni si quiera uno” (Romanos 3:10); y Job mismo lo expresa en el capítulo nueve, versículo veinte: “si yo me justificare, me condenaría mi boca; si me dijere perfecto, esto me haría inicuo.”

La perfección a la que La Palabra de Dios se refiere es una perfección moral, en otras palabras Job caminaba en integridad de corazón; era un hombre que aunque lleno de imperfecciones, su corazón era sincero delante de Dios; no era hipócrita, no vivía de apariencias, anhelaba en lo íntimo honrar a Su Señor.

Dios ama la integridad de corazón, pero aborrece la hipocresía; pues la hipocresía se burla de los atributos de Dios, cuando alguien trata de engañar al Señor le está diciendo: “no creo que seas omnisciente, no creo que seas omnipresente, no creo que seas eterno.” Pues aquel que en verdad cree en Dios, sabe que Él conoce aun lo intimo de nuestros pensamientos está descubierto delante de Él, y no queda otra alternativa que rendirnos humillados ante Su Majestad para abrazarnos a su misericordia.

2.- La imperfección actual.

Pero contrario a la integridad que Job abrazaba, en la actualidad predomina la falsedad, gente que tiene el nombre de que vive pero está muerta, hay muchos que se amparan al cristianismo no para abrazarse a las bendiciones que hay al allegarse al Señor; sino para buscar sus propios beneficios; ya sea económico, sexual, o de ansias de poder. ¡Pobres!, se olvidan de la realidad de Dios y la exhortación que La Palabra nos hace: “Dura cosa es caer en manos del Dios vivo” (Hebreos 10:31 )

La iglesia misma actúa muchas veces falsamente, se nos olvida que El Señor “ama la integridad en lo íntimo”. Dios aborrece la hipocresía, por eso en muchas ocasiones usa a sus siervos para definir la posición de su pueblo. “Hasta cuándo claudicareis entre dos pensamientos” (1Reyes 18:21) resuenan las palabras del profeta; “decidíos hoy a quien servir” (Josué 24:15) le reclama el patriarca al pueblo; “ojalá fueses frío o caliente, pero por cuanto no eres frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:15) son las palabras del Señor en Apocalipsis.

El Señor anhela que en el corazón de su pueblo haya integridad.

3.- La rectitud de Job.

También se nos dice que este hombre era recto, en otras palabras, la integridad de su corazón se reflejaba en su vida, no buscaba aprovecharse de otros a través del engaño o la estafa, perdonaba a sus ofensores, buscaba el hacer justicia ante la injusticia.

La realidad no se puede ser integro si no se es recto, Jesús mismo lo dijo: “El buen árbol por sus frutos se conoce” (Mateo 12:33), en otra ocasión Él también dijo: “En esto conocerán que son mis discípulos, en que guardan Mi Palabra” (Juan 14:21).

Así que no se trata de palabras dulzonas, ni de apariencias vanas, se trata de vivir luchando por agradar al Señor cada día.

4.- El temor de Job.

Nos dice también el Señor por Su Palabra, que este hombre “era temeroso de Dios”. El temer a Dios no es ese miedo enfermizo: “debo portarme bien si no Dios me va a castigar”;Dios no está interesado en un temor asi, mas bien, el temer a Dios se refiere a un profundo amor y respeto. Entonces, ¿qué nos esta pidiendo El Señor?: “Que le amemos y le respetemos por lo que Él es y por lo que Él hace”.

El obedecer a alguien solo por miedo no tiene mérito, pero el honrar a alguien porque se ama a ese alguien, eso sí dice bastante. Cabe hacernos la pregunta: ¿Amamos realmente Al Señor?

5.- Vivía en luz.

Por último, quisiera agregar el lugar donde Job vivía: “Uz”, no vivía entre el pueblo de Dios, sino en un lugar donde no se servía a Dios. Y esto lo dejó plasmado El Señor para vergüenza de muchos que ponen como excusa a su cobardía el lugar donde viven, o las personas que les rodean.

Realmente el honrar a Dios no depende del lugar, ni de las personas; si se ama a Dios, se le va a honrar sin importar las circunstancias, si amas a Dios la vas a honrar doquiera que Él te halla llamado.

Conclusión:

La Palabra misma nos declara: “las cosas escritas para nuestra edificación han sido escritas” (Romanos 15:4), El Señor ha dejado Su Palabra para que la pongamos por obra.

Dios te bendiga.
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www.OrientacionesBiblicas.org

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ESPERE UN MOMENTO MÁS ANTES DE DESISTIR.

Por Ernesto Pinto.

A veces usted escuchará expresiones como esta:
¡De nada sirve intentar!
!Yo nací para ser infeliz!
¡Ya lo sé, no va ser cierto!
¡Es inútil. Ya tuve tantas decepciones!
!No quiero saber nada!

Lo peor de todo es que estas frases salen de boca de personas jóvenes; justamente, cuando están a punto de realizarse los sueños, la persona desiste.

Que no seamos como aquel sujeto, que estaba en una fila esperando su turno para ser atendido. Pasaron dos horas y cuando sólo faltaba una persona delante de él se agotó su paciencia: en vez de esperar un poquito más, comenzó a insultar a todo el mundo y se marchó.

¿Infantilismo? Eso no interesa ahora.
Nadie niega que eso siempre nos suceda, cuando nos toca.

Las oportunidades perdidas en el pasado, no deben ser motivo para olvidar las que están surgiendo ahora.
Aunque tenga la fuerza de un elefante, muchas veces piensa y actúa como si fuese una hormiga.

Fracasos, desilusiones y problemas siempre existirán. Pero no es porque hayamos pasado por ellos, que vamos a entregarnos tan fácilmente.

Acá este otro mensaje que puede ser útil:
Su irritación, no resolverá ningún problema.
Sus contrariedades, no alteran la naturaleza de las cosas.
Su mal humor, no modifica tu vida.
Su dolor, no impedirá que el sol brille mañana.
Su tristeza, no iluminará los caminos.
Su desánimo, no modificará a nadie.
Sus lágrimas, no sustituyen el sudor que usted debe derramar, en beneficio de su propia felicidad.
Sus reclamos, aún los afectivos, nunca producirán en los demás, un grano de simpatía hacia usted.
No arruine su propia vida.

Aprenda, con la sabiduría Divina, a disculpar infinitamente construyendo y reconstruyendo.

Ante el primer éxito, ante el primer fracaso:
¡NO PARE!

El primer éxito no significa victoria y el primer fracaso no significa derrota.

Dios te ama y yo también.
Tu amigo,
Ernesto Pinto.
www.encuentro.ca
Si le gusta la música salsa aquí le dejo un enlace. http://musicacristiana.soloexitos.org/salsa-merengue-cristiano/salsa-hits-cristianos/
También la nueva pregunta ya esta lista, véala en nuestra pagina www.encuentro.ca y luego vaya a pregúntale a Ernesto.

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PREPARÁNDONOS PARA RECIBIR AL REY.

Predicación de sub zona Misión Cristiana Elim de El Salvador.Filial Santa Ana.

Lectura bíblica: Mateo 24:42-46

42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?
46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
Pensamiento: La espera del Señor no debe ser una espera pasiva.

Es común escuchar decir: “El Señor viene pronto”, más aún cuando hay algún fenómeno natural como un eclipse o terremoto, o algún incidente que rompe lo normal.
El mundo mismo ve en los acontecimientos mundiales señales; y aún sin conocer al Señor, ellos afirman esta verdad: “El Señor ya viene”.
Y es una realidad que muchas de las señales que el Señor da en su Palabra acerca de su venida, se están cumpliendo: La maldad del hombre se ha incrementado, la ciencia ha aumentado, el evangelio está siendo predicado en lugares donde nunca antes se había anunciado, las catástrofes naturales han aumentado, los conflictos armados alrededor del mundo se han multiplicado, surgen nuevas enfermedades, y las ya conocidas se vuelven más resistentes; y en contraste con el aumento de la ciencia, la humanidad enfrenta serias pandemias que no pueden ser controladas. Israel es ya una potencia, se ha incrementado la apostasía, muchos se han levantado proclamando ser El Cristo; en fin, parece ser que el panorama está listo para recibir a nuestro Señor.
1. El peligro de no prepararse.

Sin embargo, reconocer las señales y decir: “El Señor ya viene” sin prepararse para encontrarse con Aquel que es dueño y Señor absoluto del universo existente, incluyendo nuestras vidas, y que viene para juzgar vivos y muertos, eso sería el equivalente a un conductor que maneja su vehículo a alta velocidad, y de repente una señal: “reduzca velocidad curva peligrosa a 500 mts.”, pero él hace caso omiso, y de repente otra señal: “reduzca velocidad curva peligrosa a 300 mts.”, pero aún hace caso omiso, y de repente otra señal: “reduzca su velocidad curva peligrosa a 100 mts.”, y él ve la señal, pero sigue sin hacer caso de ella; lo más seguro que termine estrellado en algún paredón o en el fondo de algún precipicio.
Asimismo nos sucedería si no aprendemos a discernir las señales de los tiempos, y con temor y premura nos preparamos acogiendo con gratitud esas señales, que son una muestra de la misericordia y del amor del Señor, que no quiere la muerte del pecador si no su arrepentimiento.
Pero el problema no es solo de aquellos que rechazan a Cristo, si no también de la iglesia, pues nos hemos acostumbrado a la frase, y muchas veces lo decimos, otras quizás lo predicamos: “El Señor ya viene”; pero sólo le buscamos cuando hay problemas, no le servimos, no nos comprometemos con seriedad con los valores de su reino, nos congregamos muy irregularmente, coqueteamos aún con el mundo, casi no oramos, su Palabra la tenemos olvidada, no somos esa luz que el Señor quiere que seamos.
¿Qué cuentas le daremos al Señor?, quizá tengamos que ser avergonzados duramente en el tribunal de Cristo; pues no entendimos el propósito que Dios tenía para nuestra vida, nos olvidamos que tenemos una vocación eterna, y pusimos la mirada en lo pasajero, se nos olvidó que el Señor advirtió en su Palabra: “El mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.
2. La necesidad de extender su Palabra.

Una de las labores principales de la Iglesia es la proclamación del evangelio, Dios quiere que su pueblo se comprometa seriamente con la extensión de su Palabra.
Debemos asumir el papel de embajadores del Señor en esta tierra, y sentir el peso por las vidas que no conocen al Señor, y no callar; sino compartir la gracia, la misericordia y el amor de Dios por el pecador, allí donde nos movemos.
Conclusión:

¡El Señor viene!, las señales de los tiempos lo dicen, pronto la trompeta ha de sonar y Aquel que ha de venir vendrá, ¿estás preparado para encontrarte con tu Señor?

Dios te bendiga!
Guillermo A. Morataya.
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PRUDENCIA VRS. INSENSATEZ.

Predicación de sub zona Misión Cristiana Elim de El Salvador.
Filial Santa Ana.
Lectura bíblica: Mateo 25:8-13

"8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !!Señor, señor, ábrenos!
12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir."

Pensamiento: Debemos prepararnos para recibir al Señor y hacer frente a la vida.

La palabra "prudencia" nos habla de la virtud de poder ver mas allá del hoy; preparándonos así para las dificultades que el futuro pueda traer. Una persona prudente sabe cuidar su conducta en relación con los demás, evitando así contiendas futuras; una persona prudente no es disoluta sino ordenada en su vida, para evitar en lo posible los asaltos de las adversidades.
En la palabra de Dios, el futuro es tratado muchas veces tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento; y no se trata que vamos a pasar obsesionados por el futuro, cayendo en desconfianza para con el Señor; sino más bien, se trata de aprovechar al máximo los recursos y las oportunidades que Dios nos da, preparándonos así para los días malos.
La palabra de Dios nos habla de un José, que fue prudente en tierra de Egipto, y ante la hambruna que venía, se preparó y preparó al pueblo para los días malos. La Biblia nos habla también cómo la providencia divina supo proveer a la familia de nuestro Señor Jesucristo en el momento de su nacimiento, enviándole oro, incienso y mirra, preparando así los recursos para su viaje a Egipto. Ya en el área espiritual la Palabra nos muestra a un Eliseo, sabiendo que su tutor le sería quitado, se preocupó en buscar ese respaldo espiritual que como sucesor de Elías necesitaría.
En conclusión, nuestro Dios espera que su pueblo sea prudente.
1. La imprudencia de no apercibirse.

El pasaje nos habla de dos grupos de doncellas (vírgenes), las cuales eran acompañantes de una novia que esperaba a su esposo para celebrar la fiesta de su boda; era requisito de las acompañantes estar listas con sus lámparas encendidas, nadie sabía a qué hora habría de venir el esposo; podría ser en la mañana, en la tarde, o por la noche, nadie sabía, pero debían estar preparadas.
La Biblia dice que habían diez doncellas convidadas a participar del cortejo, cinco de ellas prudentes y cinco imprudentes; las prudentes, ante la incertidumbre de no saber la hora de la venida del esposo, se prepararon llevando aceite extra para sus lámparas, mas las imprudentes no lo hicieron, quizás no tardará el esposo pensaron ellas; pero el esposo se tardó; y cuando menos pensaron... La voz de alerta: “El esposo viene, salid a recibirle”. Lo tremendo de estas es que las lámparas de las imprudentes ya no tenían aceite, y pispilando, se apagaban.
¡Dadnos de vuestro aceite! dijeron las insensatas a las prudentes, pero no se pudo, pues ya era demasiado tarde.
Los cristianos debemos hacer buen uso de nuestro tiempo y oportunidades, pues estas pasan; no siempre vamos a contar con las mismas fuerzas y energías, no siempre contaremos con los mismos medios y oportunidades; es necesario aprovechar nuestros recursos al máximo, para estar preparados para los días malos.
Cuántos jóvenes hay que no supieron aprovechar su tiempo y oportunidades para prepararse y salir adelante, y en vez de prepararse para el futuro se lanzaron precozmente a compromisos para los cuales no estaban aún listos.
Por esa razón, todos aquellos que somos padres de familia tenemos la responsabilidad de proyectar en nuestros hijos la necesidad de prepararse, y preocuparnos no solo de que estudien, sino también que aprendan a ser responsables, respetuosos, sujetos a sus superiores y así prepararlos para el futuro.
Los tiempos son malos, se prevé que serán más difíciles, quizás algunas empresas se vean obligadas a cerrar, o quizás a disminuir su personal, ¿de cuáles será usted hermano, de los que se queden o de los que se van?; quizás usted dirá: yo confió en el Señor, pero ¿es usted obediente al Señor?, ¿está sujetándose a sus superiores?, ¿está usted soportándolos aunque sean ásperos con usted como la palabra de Dios manda?, ¿está usted trabajando para ellos como para el Señor conforme la palabra de Dios manda?, ¿está usted correspondiendo con lealtad a la confianza que le han brindado?
Cambiando de aspecto: ¿Cómo está administrando los recursos que Dios le ha dado?, ¿de qué manera está usted administrando sus ingresos?, o ¿es usted de los que dice: “yo lo que me gusta lo compro y lo que quiero me lo como”?, pero ¿qué si los tiempos cambian?, ¿si la fuente de los recursos se agota?. Quizá dirán algunos: “yo dependo del Señor”, si y está bien, pero debemos entender que el Señor quiere que seamos sabios; pensemos un momento: ¿Qué hubiera pasado con María y José si al recibir esos pequeños tesoros se hubieran ido de “shopping”, a comprar quizás unos diez pares de zapatos para María, unas tres túnicas para José, de paso se hubieran ido a hospedar a la posada más cara del lugar?, ¿Qué hubieran hecho cuando Herodes quiso matar a Jesús y tuvieron que huir?, ¿de qué recursos hubieran echado mano si hubieran sido imprudentes?
Hermanos, debemos ser prudentes, si el Señor nos ha dado recursos y oportunidad de estudiar, estudiemos y preparémonos para el futuro; si Dios nos ha dado un empleo, cuidémoslo; si el Señor nos ha dado una esposa (o), honrémosla(o); si el Señor nos ha dado hijos formémoslos; si el Señor te ha honrado con bienes materiales, honra al Señor con tus bienes, ayuda al necesitado, no malgastes, ahorra, invierte.
Nuestro Señor quiere que seamos prudentes, de lo contrario andaremos toda la vida con nuestras lámparas a medio alumbrar, cuando el Señor quiere que nuestras lámparas estén siempre avivadas.
2. La imprudencia espiritual.

El pasaje bajo estudio dice que el esposo volvió repentinamente a la media noche, cuando el sueño era más pesado, cuando menos lo esperaban fue el grito: ¡El esposo viene!
Nuestro Señor Jesús fue a prepararnos un lugar, y cuando menos lo esperemos Él viene por su iglesia. Las señales de los tiempos anuncian que ese día está cerca.
Cabe preguntarse: ¿Está nuestra lámpara avivada esperando a nuestro Señor?, ¿tenemos en nuestro corazón día a día el deseo de agradar y servir a nuestro Señor?, ¿nos esforzamos cada día en la gracia, negándonos a nosotros mismos para agradar al Señor?, ¿qué tanto oramos?, ¿qué tanto meditamos en su Palabra?, ¿con qué frecuencia nos congregamos?; o ¿seremos de aquellos que aún coqueteamos con el mundo y con el pecado?. Seamos prudentes no vaya a ser que en aquel día seamos avergonzados y se nos diga: No os conozco.
Conclusión:

¿Cómo estamos conduciendo nuestra vida?, ¿de manera prudente o de manera imprudente? Hoy el Señor quiere que recapacitemos y nos volvamos a su voluntad expresada en su Palabra.
Dios le bendiga.
Guillermo A. Morataya.

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