MI ALMA TIENE SED DE DIOS.

Por Marco Marín Parra.

Leamos en Salmo 42:2: Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?


Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.

Como el agua es esencial para la vida física, así Dios y Su presencia son esenciales para la satisfacción e integridad de la vida. Los verdaderos creyentes tendrán hambre y sed de Dios y de Su gracia, bendición y actividad sobrenatural en la vida de ellos.

Dejar de tener sed es morir espiritualmente; por eso no se debe permitir que nada disminuya el profundo deseo por las cosas de Dios. Hay que cuidarse de las ansiedades de este mundo, de las aspiraciones por las cosas terrenales, y de los placeres que reprimen el hambre y la sed de Dios, y el deseo de buscar su rostro en oración. Marcos 4:14.

Se debe orar para que se fortalezca el anhelo de la presencia de Dios, para que sea mayor el amor por la plena manifestación del Espíritu Santo, para que se profundice la pasión por la plenitud del reino y la justicia de Cristo, hasta el punto que se clame día y noche con una sed genuina y profunda. Así como el ciervo "brama por las corrientes de las aguas" en el tiempo de sequía. (Mateo 5:6 y 6:33.)

¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? 

Hoy me acerco a Tí, no dejes de darme el agua de Tu Fuente cristalina. Clamo por mi corazón, y por todos los que tienen hambre y sed de Tí.

Que podamos esperar la venida de Cristo sumergidos en Tus aguas vivas, llena nuestras vasijas de agua para los sedientos, danos Tu Palabra de sabiduría para los hambrientos.

El mundo espera satisfacer su vida espiritual, somos nosotros los responsables de llevar las almas a los pies de Cristo. La gran comisión debemos de cumplirla, Mateo 28:18-20. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id (v.19), enseñándoles (v.20).

Tres versículos que si meditamos sobre ellos y los ponemos en práctica, entenderíamos que somos fuentes de aguas vivas que Dios provee de Su bendito manantial. Su Palabra es el alimento diario, y no debemos tener hambre ni sed. Que Dios nos haga entender lo que está escrito para llevarlo a la práctica. Amén.

Gracias mi bendito Dios por Tu Palabra que hoy habló a mi vida, y la deseo compartir con todos aquellos que hoy tienen sed y hambre de Tí.

Tu amado hermano Marco, bendiciones y será hasta la próxima si Dios no dispone otra cosa, amén.

Suecia - Lysekil.
Bendiciones.

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LA REALIDAD DE LA ETERNIDAD.

Por Guillermo Morataya.

Lectura bíblica:
Juan 14:1-5

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

4 Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?


Reflexión: La esperanza de la eternidad debe alentarnos en los momentos de adversidad.


Los versículos bajo estudio, nos hablan de los momentos de intimidad que El Señor tuvo con sus discípulos antes de su captura. Eran momentos de mucha emoción, en los cuales Jesucristo quería preparar el corazón de los suyos, antes de su separación.

Él sabía de los pensamientos de ellos: que no alcanzaban a entender ni el propósito, ni el desarrollo de su ministerio; sabía perfectamente el concepto que ellos tenían acerca de El Mesías. Conocía que ellos esperaban la institución del reinado mesiánico en ese mismo momento, sabía también del sentimiento de frustración y tristeza que les embargaría al momento de su captura y posterior sacrificio.

1. El Señor conoce nuestras cargas.

Nada escapaba al conocimiento del Señor, y es que nuestro Dios nos conoce; conoce nuestras luchas, nuestros temores, sabe de nuestros afanes y angustias. No es un Dios que esté ajeno e indiferente a nuestro dolor; mas bien, Él nos comprende; ¡cómo no iba a entender la situación que embargaba a sus discípulos!, por eso les dice: “no se turbe vuestro corazón”, no se agite vuestra alma, que la desesperación no les inunde; “crean en Mí”, es una invitación amorosa a descansar en Su sabiduría y a confiar en Su providencia; y luego les invita a ver más allá hacia lo eterno.

2. La visión de Dios.

“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues a preparar lugar para vosotros”. Y es que cuando descansamos en El Señor; todo tiene sentido, aún la muerte no es una derrota; mas bien, es un paso para estar en Su presencia.

Nadie entendía el cómo la sabiduría de Dios desarrollaría sus planes de redención para la humanidad, ni aún Satanás entendía que aquella muerte sería su derrota y el medio por el cual Dios justificaría la humanidad.

Muchas veces no entenderemos el por qué de aquellas situaciones que atravesamos, pero descansemos en la verdad que nuestro Dios es sabio, y veamos más allá; veamos ese cielo que El Señor ha preparado para aquellos que le aman. Meditemos en la plenitud de gozo y paz que tendremos en Su presencia, pensemos que allí la enfermedad, la muerte, el dolor, y el gemido no serán más, si no que, El Señor enjugará toda lágrima, y entenderemos entonces Sus propósitos; conoceremos los "por qué" de cada una de nuestras luchas.

Conclusión:

Los discípulos no entendieron en ese momento, después lo entendieron tan perfectamente, que estuvieron dispuestos a dar su vida por la causa del evangelio; pues sabían que mayor que nuestra vida terrena, es la bendición eterna que nos ha preparado nuestro Señor. Si tu no comprendes el por qué de la dificultad, descansa en El Señor.

Veamos por los ojos de la fe ese cielo, donde el oro será el polvo que pisen nuestros pies, y nuestro gozo será pleno.

Bendiciones.

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EL LAMENTO DE JESÚS.

Por Marco Marín Parra.


Vamos a meditar en este hermoso pasaje bíblico de La Sagrada Escritura: Mateo 23:37-39:

37 !!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

39 Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.


¡¡Jerusalén, Jerusalén!!... La gran tristeza del Señor.

Las lágrimas del Señor por la terquedad de Jerusalén, atestiguan el libre albedrío con el cual el hombre resiste la gracia y la voluntad de Dios. La ciudad de Jerusalén había rechazado al Rey, al Mesías que esperaron por siglos y no recibieron.

Jesús los abandona a su propio sistema religioso vacío que a ellos los lucraba, y era una vida llena de rutinas y leyes impuestas por ellos mismos. Cristo tiene que retirarse, y no será visto por Israel otra vez hasta que clamen para
que El Mesías venga como su libertador.

Eso ocurrirá sólo cuando Israel pase por los terribles días de la Tribulación, y esté en su mayor peligro. Pero no solo Israel, sino todos los que no han recibido a Cristo como dueño y Señor de su vida.

Tribulación.

¿Qué significa esta palabra? Adversidad, aflicción, angustia, calamidad, dolor, malo, miseria, padecimiento, sufrimiento.

Veamos 2 Tesalonicenses 2:13-17: Jesús El Mesías enviado por Dios con el mensaje de arrepentimiento y salvación, lo que el pueblo necesitaba, y lo necesita hoy, amén.

Pero no fue recibido por todos; las apariencias, los estatus sociales, la rutina religiosa puesta en la mente por los escribas y sacerdotes, hizo llorar a Jesús. Hoy todavía hay millones en el mundo que no desean perder sus hábitos, sus ritos o la religión de sus antepasados que los llevarán a la perdición.

No es esta la vida que Jesús quiere para sus hijos, sino la vida eterna. Jesús dijo en Juan 17:3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Tí, el Único Dios Verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. El pecado no los hace entender, que el Hijo de Dios lloró por todos aquellos que lo negaron, y hoy lo siguen negando.

El Señor quiere el arrepentimiento para que sean salvos. Iglesia del Señor, levantémonos para secar las lágrimas de Jesús que derramó por Israel, y no sólo por ellos, sino por tí y por mí, amén.

Levantemos nuestro clamor por todos aquellos que todavía no tienen a Cristo como dueño y Señor de sus vida, amén.

Tu amado hermano en Cristo Marco Marin Parra. Que esta palabra nos ayude en estos tiempos, donde se siente, se palpa y se puede ver que La Palabra de Dios se cumple. Que El Espíritu Santo toque, transforme y cambie vidas, amén.

Suecia - Lysekil,
Bendiciones.

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NUESTRA ESPERANZA DE GLORIA.

Por Katherine Urrutia.

No envidiemos la prosperidad de los que aborrecen a Dios.


"Si nuestra esperanza estuviese solamente en esta vida, seríamos verdaderamente desgraciados; pero la promesa ilumina toda nuestra carrera y nos hace realmente bendecidos.

La sonrisa de Dios, contemplada por la fe, nos da plenitud de gozo. Si la vida del creyente estuviese en la peor de las desventajas, si la pintásemos de los más oscuros colores, si le privásemos no solamente de comodidades, sino con necesidades; incluso entonces, estando el cristiano en la peor de las situaciones estaría mejor que el mundanal en la mejor de las circunstancias.

Que Ismael se quede con el mundo entero, sí, démosle tantos mundos como estrellas hay en el cielo de media noche y no le envidiemos.

Nos toca aun a nosotros tomar la cruz y ser extranjeros en esta tierra, como lo fueron todos nuestros antepasados; porque la promesa, aunque a otros pueda parecer lejana, la conocemos y sabemos, por fe, que habrá de cumplirse; y por medio de ella podemos disfrutar del cielo aquí abajo en la tierra.

Si permanecemos con Dios y con Su pueblo, nos daremos cuenta de que lo que nos toca vivir, es mucho mejor que lo que experimentan los más importantes y honrados de los hijos del mundo. La perspectiva de la segunda venida del Señor y de nuestra propia gloria eterna en comunión con Él, es suficiente para hacernos sentirnos satisfechos mientras esperamos a que aparezca" Charles Spurgeon (Según la promesa).

Que esta hermosa reflexión llene de gozo y esperanza tu vida.

Que Dios les bendiga.

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SOBRE TU CORAZÓN.

Por Marco Marín Parra.


Hoy vamos a tener una meditación de La Palabra en Deuteronomio 6:4-9 RV60:


4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.


Verso 4 = Oye, Israel ... ¡Oíd pueblos y naciones!

En la época de Jesús era un pasaje conocido que recitaban diariamente los Judíos devotos, y regularmente en los servicios de la Sinagoga.

El verso 5 no contradice la revelación neo-testamentaria de Dios como un Ser Trino, y uno que se manifiesta como Padre, Hijo y Espíritu Santo. En Mateo 3:17 y Marcos 1:11 dice así Su Palabra: "y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia."

Dios hace saber lo que su corazón sentía por su Hijo, porque las tres personas de la trinidad están implicadas en el bautismo de Jesús. Dios se revela en Las Escrituras cómo un ser que existe en tres personas distintas que comparten: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El verso 6 = Sobre tu corazón.

El firme deseo de Dios es que Su Palabra esté en el corazón de Su Pueblo. Salmos 119:11= En mi corazón he guardado Tus dichos...

Jeremías 31:33: Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días dice Jehová: Daré Mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios y ellos me serán por pueblo.

Dios promete hacer un nuevo pacto con todo su pueblo, tanto Israel como Judá, consumado por Jesucristo mediante su muerte y resurrección. Leamos: Mateo 26:28 Marcos 14:24 1Corintios 11:25 Hebreos 9:14-15 10:29; 12:24.
y el derramamiento del Espiritu Santo Juan 10:22 Hechos 2:4.

Además, en el nuevo testamento se pone en claro, que los gentiles (todos los no judíos) pueden participar en el nuevo pacto si creen en Jesucristo como el Mesías de Dios; y se entregan a Él como Su Salvador llegan a ser hijos de Abraham mediante la fe en Cristo.

Una característica distintiva del nuevo pacto, es el don de Dios de un nuevo corazón y una nueva naturaleza para todos los que creén en Cristo; de modo que amen y obedezcan de manera espontánea al Señor. La capacidad de responder al Señor proviene de la presencia del Espíritu Santo en la vida del creyente, y de la regeneración o nuevo nacimiento que viene como resultado.

Una manera segura de saber que una persona es salvada y tiene parte en el nuevo pacto, es si tiene un sincero deseo de agradar a Dios, y de vivir según su ley y sus normas de justicia. (Romanos 8:1-4)

Proverbios 4:23: Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón. Porque de él mana la vida. El corazón es la fuente del deseo y de la decisión para seguir a Dios y conocer sus caminos. Implica una firme decisión a permanecer consagrado a Él, buscando primero su reino y su justicia. (Mateo 6:33)

Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios. (Mateo 5:8), amén.

Gracias Señor por Tu Palabra que nos has dado hoy, la recibimos con gozo esperando que siempre esté sobre nuestro corazón, amén.

Tu amado hermano Marco Marin Parra,
Que Dios te Bendiga, y envíame tu petición de oración para clamar por ella delante del trono de la gracia, amén.

Suecia, Lysekil.
Bendiciones.

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NO SEAMOS CÓMPLICES CON LOS QUE ANDAN EN PECADO.

Por pastor Dagoberto Miranda.

Hace falta más que carácter y valentía, para poder ayudar a hermanos que no andan como Dios manda en la vida cristiana, como dice el adagio popular: "De todo hay en la viña del Señor".

Con esto queremos decir, que en la iglesia del Señor hay de todo tipo de cristianos: Buenos, malos y regulares; desde pastores hasta miembros nominales, hay santos y profanos. Unos, con sus predicaciones (palabras) y hechos honran al Señor, pero otros ¡dejan mucho que desear!

Por eso, cada uno de nosotros debe ver cómo edifica para Dios sin poner la mirada en los hombres, desde luego. Pero eso sí, ¡ojo!, no todo lo que brilla es oro. Por tanto, vivamos para Dios, porque es a Él a quien sobre todas las cosas debemos honrar y agradar, y ante quien un día daremos cuentas.

Pero tampoco nos convirtamos en la tapadera que cubra la mugre de otros en la iglesia; tengamos el valor de saber ubicar a aquellos que no anden bien con Dios, de la manera que La Biblia nos manda hacerlo. Me refiero, a llamar aparte a la persona involucrada en alguna falta. Si no enmienda, entonces digamos a la iglesia del caso, sabiendo que fuimos llamados a una vida santa y agradable al Señor. Porque, si vivimos en El Señor como si fuéramos mundanos, entonces ¿qué estamos haciendo en la iglesia?

Dios nos ha dicho: "Sed santos, porque Yo Soy Santo". Surge una pregunta para todos: ¿Se puede ser cristiano, santo y agradable a Dios en un mundo malo como el nuestro? La respuesta, que la diga cada uno de nosotros en lo personal. La biblia dice también: "Por sus frutos los conocereis".

Así que, ¡a dar buen fruto para Dios se ha dicho!, y a denunciar cualquier tipo de mala conducta en aquellos que son parte del pueblo de Dios; y sobre todo, en aquellos que esten en eminencia.

¡Que Dios nos ayude a no hacernos del ojo pacho con nadie! Debemos buscar calidad de vida cristiana en los demás, pero primeramente comencemos nosotros a dar el buen ejemplo; sólo así tendremos la moral de ayudar a otros. También de esa manera, nadie nos podrá tener la cola pateada, para la gloria de Dios. Porque el juicio debe comenzar por casa (por nosotros). ¡Que Dios nos ampare!

¡Es el tiempo final!... ¡A vivir como Dios manda se ha dicho!

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¿CÓMO PAGAS TÚ?

Por Katherine Urrutia.

  • Devolver mal por bien, es actuar como Satanás,
  • Devolver mal por mal, es actuar como las bestias,
  • Devolver bien por bien, es actuar como los hombres,
  • Devolver bien por mal, es actuar como un hijo de Dios.


Es preferible ser humillados y perder desde el punto de vista humano, pero complacer a nuestro Señor y disfrutar de Su victoria en nuestro corazón.

Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.

Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. (Romanos 12:14-21)



Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.

Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.

Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. (Mateo 5:38-48)

Que Dios les bendiga.

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EL PROPÓSITO DE LAS PRUEBAS.

Por Guillermo Morataya.

Lectura bíblica:
Job 42:1-6, Oseas cap 1-3, Lucas 22:31-34.

Aunque es imposible entender la mente de Dios, Él siempre tiene un propósito para los suyos en medio de la dificultad.

El objetivo de esta sencilla meditación, no es jugar a ser Dios en el sentido de dar una respuesta a aquellas preguntas que nacen en el momento de la angustia, para las cuales sólo el Señor tiene la respuesta; sino mas bien, considerar algunas situaciones a la luz de La Palabra, para las cuales sí existe un por qué revelado en Las Escrituras, y que pueden ser luz en los momentos de dificultad para muchos.

1. Las pruebas como instrumento para el crecimiento espiritual. (Job 42:1-6)

Uno de los primeros aspectos que quisiera considerar, es cuando Dios persigue un crecimiento espiritual en los suyos a través de la dificultad, es en los momentos de angustia donde el cristiano ejercita la fe, aprende a depender de Dios, y tiene experiencias que le permiten conocer más al Señor.

Job era un hombre que La Palabra misma da testimonio de su rectitud e integridad; sin embargo, le sobreviene la dificultad, pierde a sus hijos, pierde su salud, pierde sus bienes. Las personas que le conocen lo ven como un hombre que cosecha las consecuencias de su pecado; se ve de repente: sólo enfermo, pobre y criticado por otros. Ese es el momento de las preguntas, donde las dudas nos acosan, cuando sobrevienen los temores y pareciera que el Dios de nuestra confianza se ha apartado.

Sin embargo, los versículos a consideración nos hablan del resultado de la dificultad en la vida de este hombre: “Conocer más a Dios” (V. 42:5), el Job que salió del horno de la prueba era distinto al que entró, ahora no sólo era íntegro y recto, sino también, ahora era un hombre que había aprendido que Dios es sabio y justo, y sus designios jamás fallan; había aprendido a descansar en El Señor a pesar de la adversidad.

Aunque en el momento de la dificultad nos acosen las dudas, descansemos en la sabiduría de Dios, que resuenen en nuestras almas aquellas palabras que le fueron dichas a Pedro: “Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después” (Juan 13:7). Pablo dice en su carta a los Romanos: “sabiendo que la tribulación produce paciencia, y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza y la esperanza no avergüenza” (Romanos 5:3-5).

Una cosa puedo decirle con solvencia: Dios no falla, nunca abandona a los suyos, y a pesar de que parezca que la tormenta arrecia, el Señor se glorificará siempre en nuestras vidas y después entenderemos el por qué, lo que tenemos que hacer en la dificultad es descansar en Él, declarar Su Señorío y esperar; pues no serán avergonzados los que en ´
Él confían.

2. Las pruebas como un instrumento para prepararnos para el servicio de la obra. (Oseas Cap. 1-3)

El libro de Oseas en sus primeros tres capítulos, nos enseñan la verdad que muchas veces Dios busca prepararnos a través de la dificultad para el servicio de su obra; Él busca poner en nosotros corazones apasionados, sensibles a su voz y al dolor de otros, corazones que sientan como Él siente, el siervo que alcance ésto, será sin duda un instrumento de gran bendición en las manos del Señor.

Oseas es enviado por Dios a tomar a Gomer como esposa, ésta era una prostituta “sagrada” que servía en el templo de baal, de tal unión nacen dos hijos y una hija; sin embargo, Gomer termina abandonándolo, pues era una mujer corrupta e infiel, entregada a sus pasiones. Pero Dios le ordena al siervo: “ve y tómala nuevamente por mujer, perdónala, ámala, vuélvete a ella.”

El corazón de Oseas seguramente se sentía defraudado, adolorido por la traición de una mujer que prefería la vileza, al amor de un hombre que quería honrarla y darle la bendición de un hogar.

Pero esta experiencia, le hizo entender a este hombre cómo se sentía Dios ante el adulterio espiritual de Su Pueblo, la prédica de Oseas no podía ser más una predica fría, sus palabras eran apasionadas, quizá acompañadas de lágrimas; pues él conocía en carne propia el dolor de la traición.

Dios en ocasiones nos permite la tristeza para consolarnos, y así también nosotros podamos consolar a otros; muchas veces permite la angustia para auxiliarnos, y así nosotros podamos enseñar a confiar a otros.

David fue preparado para su reino, primero en el campo cuidando de sus ovejas, después, en la persecución y el exilio pasó hambres y muchas aflicciones; sufrió la traición, y hasta el fracaso con Betsabé tenían un propósito en el ministerio de este hombre, al cual Dios le prometió que de su simiente vendría El que reinaría eternamente sobre Israel.

3 Las pruebas como instrumento para despertar un verdadero amor por El Señor (Lucas 22:31-34).

El otro aspecto a considerar, es el de las pruebas como instrumento para la purificación de nuestro corazón, haciendo brotar los sentimientos de amor, de lealtad y de entrega que El Señor anhela para nuestras vidas.

El pasaje nos habla de Pedro, el cual estaba lleno de muchas buenas intenciones para con El Señor; sin embargo, tuvo que pasar por la prueba para que en él fuere avivado un verdadero amor, un sentimiento de verdadera lealtad que le llevó a dar incluso su vida por el Señor; pero antes, tuvo que conocer el dolor del fracaso, sentir el peso de la debilidad, gustar de la amargura del peso de la culpa y la humillación.

Los antiguos, en el momento de la angustia usaban la expresión: “¿por qué haz traído a memoria nuestras rebeliones?”; reconocían que la prueba venia muchas veces como consecuencia del pecado, pero con el propósito de hacer volver sus corazones al Señor.

Realmente, en este proceso de prueba, quien lo vive, está consciente muchas veces del por qué de la adversidad; y es el momento de escudriñar el corazón y volverse al Señor (Lamentaciones 6:40). Pero volverse a Él con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, una entrega real, que nos duela el pecado y que lo aborrezcamos, que ese amor por El Señor no sea de labios, sino que nuestro corazón arda por Él y por lo que Él hizo por nosotros.

Hay muchos cristianos llenos de muchas buenas intenciones al igual que Pedro, quizá expresivos e impulsivos; pero muy en el fondo necesitan pasar por el horno del Señor para que toda la escoria sea quitada. Existe otro tipo de cristianos que al fallarle al Señor recapacitan, vuelven en sí, quizás porque alguien les hizo ver su error; se dieron cuenta que no convenía la situación que abrazaban. Quizá hasta pasaron al frente de la congregación a hacer una oración de reconcilio, pero en su corazones aún guardan esas situaciones de pecado; todavía lo ven como una probabilidad, no aborrecen el pecado, no les duele haberle fallado al Señor, y por eso Dios permite la prueba para sacar lo que hay en el corazón.

Conclusión:

Si estás pasando por la dificultad, primero examina tu corazón, si hay algo que arreglar con el Señor, hazlo; luego descansa, Él te ama, sus hijos jamás andan solos y nada escapa a los propósitos de Dios. La muerte misma de Nuestro Señor Jesús, incomprendida en su momento, cumplió un propósito eterno en la historia del universo.

Sus pensamientos no son nuestros pensamientos, pero sus pensamientos serán siempre para provecho de los suyos.

Dios te bendiga.

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NACER DE NUEVO.

Por Marco Marin Parra.
Esta meditación está basada en la conversación de Jesús y Nicodemo en los pasajes de Juan 3:1-15, deseando que Dios bendiga su vida por medio de estas palabras que Dios ha puesto en mi corazón.


Esto ocurría en los tiempos de Cristo.

Como en todos los tiempos, una barrera de consideraciones humanas y sociales, impedía a los mejores hombres a manifestarse según los más íntimos sentimientos de sus conciencias.

Nicodemo y otros, comprendían el error de sus compañeros en cuanto a su actitud de desprecio a Jesucristo. Leamos juntos Juan 7:45-52: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!" V.46= "Los alguaciles lo dijeron, no sólo porque sus oídos lo escuchó, sino porque Sus Palabras llegaron al corazón de ellos, amén.

¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? (V.54). Leamos Mateo 13:53-58, amén.

Jesús, que era un ser de ambos mundos como declara en el mismo Cap 3 de Juan V.13, daba más importancia a lo del otro que a lo de éste; y cuando con su arte retórico Nicodemo le hace objeto de un halago, Jesús cortó la conversación misteriosa: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo entendía aún menos, pero entendía la palabra "nacer", y preguntó: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Jesús insiste con una declaración que ha dado mucho qué discutir.

El agua significa el bautismo, es lo que afirma los cimientos del Evangelio. Jesús trata de enfatizar la necesidad de dos nacimientos: El físico y el espiritual. El físico es del agua, pues toda la vida física ha salido del agua. Los seres humanos salen del seno materno envueltos en una bolsa de agua. Pero... El espiritual de Dios, que fue el iniciador de la vida física universal, debe ser el iniciador de la vida espiritual; no una vida que termina con la muerte, sino viniendo Él mismo a juntarse de un modo directo con el espíritu humano. .

Nicodemo ignora el gran secreto del Reino de Dios. Los escribas y fariseos, creían que el Reino de Dios se obtenía siendo una persona moral que guardara las 490 reglas que los sabios Judíos habían establecido, basadas en su interpretación de los Diez Mandamientos, y correctamente como < arriba >.

El nuevo nacimiento es el nacimiento de arriba. Si tu y yo lo hemos recibido, decláralo para que aquellos que no lo han recibido den el paso a recibirlo. Juan Bautista dijo: Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11).

El hombre necesita de este nuevo nacimiento. Nicodemo, religioso, un fariseo moral, un hombre gobernador de los Judíos, Inteligente, un maestro de Israel. Si Nicodemo necesitaba este nuevo nacimiento para ser salvo, usted no lo deje para mañana; porque sin Cristo no hay mañana. Busquemos a Jesús hoy, sólo abre, que Él está a la puerta de tu corazón, amén.

Amados hermanos, amigos y familia: Sólo te pido un momento de tu vida para que puedas meditar, leer y comprender lo que La Palabra de Dios nos habla, y nos anima a no callar. Lo que por gracia recibimos, por gracia debemos dar.

Tu amado hermano sigue orando por nosotros, y envíame tus peticiones de oración para unirnos juntos a clamar por todas las necesidades que tengamos.

Un fuerte abrazo, y las bendiciones de nuestro Señor Jesucristo para tu vida y todos los tuyos, amén.

Hermano Marco Marin Parra.
Suecia - Lysekil.

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TEOLOGÍA, CONTEXTO Y PRAXIS: UNA VISIÓN DE LA TAREA TEOLÓGICA.

Por Juan Stam.

Para enfocar bien el quehacer teológico, es importante recordar que la teología cristiana tuvo un origen misionero. Podemos decir que el esfuerzo de coordinar coherentemente las verdades de la fe nació del anhelo de evangelizar a los no-creyentes.


Ningún libro del Nuevo Testamento es un libro "teológico" (ninguno se parece a un texto de teología sistemática), pero todos tenían caracter kerigmático, misionero, evangelizador y pastoral. En ese sentido, la "teología práctica" antecedió a la "teología sistemática". En los evangelios, no encontramos "teología" como tal, ni aun biografías de Jesús, sino, como indica el nombre, proclamación de las buenas nuevas; en efecto, esos cuatro libros son esencialmente mensajes evangelísticos. El libro de los Hechos es una historia misionera de la iglesia primitiva. Las epístolas son mensajes pastorales dentro de un gran movimiento de evangelización y expansión misionera.# El Apocalipsis es una larga carta pastoral para las iglesias de Asia Menor, una especie de "manual para mártires". También está lejos de ser un tratado de escatología sistemática.

Los padres apostólicos mantenían el esquema básico y el marco de referencia del Nuevo Testamento; ellos tampoco escribían como teólogos sistemáticos. Clemente de Roma envía una carta pastoral a la iglesia de Corinto. Otros escritos son bellas exposiciones de la fe (Diogneto; Epístola a Bernabé). Didajé es un documento de orden eclesiástico, y San Ignacio describe y defiende el sistema de gobierno de la iglesia de Antioquía. Pero ninguno de los escritores de esta primera generación postapostólica intentó elaborar un sistema teológico. Se puede decir que Justino Mártir preparó el camino para la teología como proyecto de sistematización. Este apologista desarrolló muchos aspectos del pensamiento cristiano con las categorías, el lenguaje y los esquemas mentales del neoplatonismo. Pero la intencion de Justino fue la de dar testimono al mundo intelectual de su época, como demuestran los mismos titulos de sus escritos (Apología I, Apología II, Diálogo con Trifón). Justino escogió la filosofía como su marco de referencia, para testimoniar su fe a sus colegas filósofos. En eso, seguro sin darse cuenta, Justino hizo una opción de clase. Había también en la epoca importantes religiones populares, especialmente las religiones mistéricas. Pero el mundo de los pobres quedó fuera de la visión misionera de los antiguos apologistas.#

La teologia sistematica se articuló en su forma definitiva en Alejandría a principios del siglo III. Nació brillante, con Panteno, Clemente y Orígenes. Y nació misionera tambien. Eusebio cuenta que Panteno, el fundador de la Escuela Catequística de Alejandría, dejó su "cátedra" y su puesto de “director de facultad” para ir de misionero a la India. Y detrás de todo el esfuerzo intelectual de ellos estaba el afán de contextualizar el evangelio para el mundo que ellos conocían, dentro de la secular cultura de Alejandría.

Para ese testimonio, los padres alejandrinos escogieron como su instrumeto básico la filosofia, sobre todo la neoplatónica. Eso introdujo uaa nueva prioridad en la tarea teologica: el Sistema (asi con mayúscula). A partir del presupuesto del idealismo racionalista, que la verdad es una, universal, abstracta, eterna y accesible por los procesos de la racionalidad especulativa, la teologia emprendió el proyecto de convertir la fe en un Gran Sistema omnisapiente digno de compararse con los diversos sistemas filosóficos; poco a poco, la pistis se iba reduciendo a gnôsis. Con esa dominante pasión por la sistematización racionalista, la teología se volvió elitista y pronto perdió casi por completo su relación con la misión de la iglesia.#

Este predominio filosófico en la teología como una nova philosophia se impuso sobre el quehacer teológico durante muchos siglos. Sólo cuando los grandes "maestros de la sospecha" del siglo XIX (Kierkegaard, Marx, Freud, Darwin, Nietzsche) cuestionaron radicalmente el legado del idealismo racionalista en la historia del pensamiento occidental, algunos teólogos también comenzaron a plantear nuevas perspectivas. Frente al anterior monopolio de la filosofía como único instrumental del teologizar, exploraron las posibilidades de la sociología, la sicología y otras ciencias como instrumental alternativo para el teologizar.# En lugar del Gran Sistema como meta y razón de ser de la teología, propusieron la praxis y la misión de la iglesia en el mundo y en la historia. Ya es hora de redescubrir esa vital orientación misionera con la que nació la teología.

Niveles indispensables del quehacer teológico

La ciencia teológica es, por su naturaleza, multidimensional e interdisciplinaria. Para hacer bien su trabajo, la hermana teóloga tiene que ser, en alguna medida, lingüista, historiadora, socióloga, filósofa, sicóloga, científica y (ojalá) predicadora. Le ayudará también tener sensibilidad artística con alguna capacidad en apreciación del arte plástico, la música y la danza, la literatura y el cine. Sin pretender ser expertos en todos esos campos, los y las teólogos sí necesitan una orientación básica hacia todas esas esferas de la vida humana. Todas ellas son insumos para el menú de la vida intelectual y espiritual de los teólogos.

Muchos teólogos han sido y son demasiado estrechos y desbalanceados para hacer bien su trabajo. Pueden ser muy capaces, por ejemplo, en el hebreo, pero casi ignorantes de la historia antigua o de la realidad contemporánea. Los hay que dominan el griego casi como su lengua materna, pero paradójicamente, no saben aplicarlo bien en la exégesis del texto bíblico. Otros conocen de memoria todos los capítulos de la teología sistemática, pero viven aislados de la problemática del mundo que los rodea, de las expresiones artísticas, de las luchas políticas y económicas del momento, del kairós en que Dios los ha puesto para servir teológicamente a la misión de la iglesia. Pueden multiplicarse los ejemplos. La teología exige de sus practicantes una gran amplitud y flexibilidad.

El primer nivel de la tarea teológica, y el básico, es el de la interpretación bíblica. En la mayoría de los casos, eso require una capacidad adecuada de emplear los idiomas originales, una conciencia adecuada de la crítica textual, un conocimiento del contexto histórico de cada texto bíblico, y un sentido acertado de la interpretación fiel y correcta (hermenéutica). Aunque puede haber trabajos teológicos que no sean explícitamente bíblicos (p.ej, un estudio de la influencia del estoicismo en el pensamiento de Juan Calvino), todo trabajo teológico tiene que realizarse conscientemente a la luz de las escrituras y no a espaldas de ellas. Cualquier trabajo que está mal bíblicamente, está mal teológicamente. Si está pobre bíblicamente, está pobre teológicamente. De mala exégesis no se puede sacar buena teología. Ningún trabajo puede estar mejor teológicamente de lo que está bíblicamente.

El segundo nivel es el de la teología bíblica, cuyo papel ha sido muy discutido en las últimas décadas. Es la comprensión global del pensamiento bíblico según sus temas principales y en sus propios términos. Mientras la exégesis se dedica a pasajes específicos, para interpretarlos, la teología bíblica estudia por temas las grandes enseñanzas de la Biblia, en su desarrollo progresivo durante las diversas épocas de la historia de la salvación. En cierto sentido, es una especie de "teología sistemática" al nivel de las mismas escrituras, según la temática, problemática y semántica de aquellos tiempos que no eran necesariamente las nuestras de hoy.

En tercer lugar está la teología histórica, que "arranca" desde la teología bíblica para seguir todas las diversas líneas del pensamiento cristiano a través de los siglos de la historia de la iglesia. De nuevo, tiene que respetar la temática, problemática y semántica propia de cada época, sin nunca analizar un momento histórico fuera de su particular situación ni imponer los temas y problemas de otra época. Por ejemplo, para los Reformadores la "inerrancia bíblica" como tal no era un tema, mucho menos un problema, pero un siglo después, para los ortodoxos protestantes, era un tema muy problemático.

Ningún trabajo teológico puede ser bueno si no está bueno exegéticamente, bueno en su análisis de teología bíblica, y bueno en sus perspectivas históricas.

El trabajo de lo que se ha dado en llamar "teología sistemática", en cuarto lugar, es el de tomar todos los aportes de las disciplinas ya mencionadas, y a la luz de ellos, articular el sentido de la fe y del mensaje bíblico para su propio momento y sus circunstancias históricas y culturales. En vez de entender su tarea como la de armar un Sistema, la debe entender como una labor de contexualización, para formular, de nuevo en cada momento, el sentido más amplio de la fe, de las escrituras y de la existencia cristiana, frente a los desafíos específicos del contexto histórico.

Finalmente, ya desde dentro de la esencia dcl quehacer teológico e inseparable de él, están las disciplinas de la "teología práctica", sobre todo la ética pero también misionología y teología de la evangelización, la homilética y la pastoral, la administración eclesiástica y otras.

La teología como contextualización

Desde que comenzó el cautiverio idealista de la teología, secuestrada por la filosofía racionalista, el sueño de todo teólogo fue el de lograr la síntesis de toda la verdad teológica, en el Gran Sistema omnicomprensivo. Muchos teólogos, al modelo de sus colegas filósofos, se ilusionaban con armar el Sistema definitivo y legarlo a las generaciones futuras como fundamento permanente para todo pensamiento cristiano, per saecula saeculorum (por los siglos de los siglos). Así se produjo el tomismo, el calvinismo, el luteranismo, el wesleyanismo, el dispensacionalismo, el liberalismo, el fundamentalismo, la neo-ortodoxia. Casi todas las veces, estos sistemas abrigaban una aspiración de ser la verdad definitiva, la única y la perenne, de la fe cristiana (cf. la philsophia perenne del tomismo). Pero igual que pasa en la filosofía, cada sistema tuvo su época y pasó a la historia; ninguno (¡afortunadamente!) pudo establecerse como el único y el final.

Sin dejar de reconocer los valiosos aportes de esos esfuerzos, es importante notar que en el fondo, en la mayoría de los casos la teología se olvidó casi por completo de su naturaleza y su llamado misioneros. Es cierto que en algunos “sistemas” la pretensión era menos ambiciosa: para dar unos ejemplos más positivos, la ecclesia reformata semper reformanda ("iglesia reformada siempre reformándose") de los Reformadores, el principio protestante que enuncia Tillich (“sólo Dios es absoluto”), la theologia viatorum de Barth y la relación entre teología, ética y proclamación en su Dogmática. Pero en muchos casos, como el fundamentalismo norteamericano, el culto al Sistema Absoluto llegó a ser idolatría teológica.#

Aquí, en mi opinión, la teología evangélica hoy en América Latina tiene mucho que aprender de los “maestros de la sospecha” del siglo XIX (en especial Kierkegaard y Marx) y de los teólogos de la liberación.# Aun cuando la teología debe ser lo más racional y coherente posible (sin suprimir las paradojas inherentes a la fe: la trinidad, la encarnación, el misterio de la iniquidad, etc), es hora de destronizar al Sistema como la meta y el summum bonum en la teología. Al contrario, la meta debe ser la misión y el summum bonum debe entenderse como la fidelidad. El referente principal del quehacer teológico, más que los sistemas filosóficos con que dialoga (y debe dialogar), debe ser el contexto en que vive y lucha el pueblo de Dios, toda la realidad de ese mundo que rodea al teólogo y la teóloga en su misión y ministerio.

Eso significa también que es hora de destronizar a la filosofía como único referente dialógico e instrumenal exclusivo para la teología, como lo ha sido desde Justino Mártir y los Alejandrinos. De hecho, si el cristianismo es una fe esencialmente histórica, llamándonos a ser discípulos de Cristo en la historia y a luchar en la historia por el reino de Dios y su justicia, entonces la filosofía es uno de los instrumentos menos apropiados y útiles como marco de referencia, lenguaje y lógica básica de la fe. Otros marcos de referencia son mucho más importanes, como son la historia misma, la lingüística, antropología, sociología y hasta las ciencias económicas y políticas. Pero todos ellos no deben ser más que instrumentos, y frente a todos ellos la teología debe mantener su propia autonmía y naturaleza como “la fe en busca de eficacia”.#

La tarea fundamental de la teologa no es primordialmente la de sistematizar sino de contextualizar, con miras a la misión fiel del pueblo de Dios en el mundo y en la historia. Está llamada a realizar una “fusión de horizontes” (Gadamer) entre el mundo de la fe, antes descrita (exégesis, teología bíblica, teología histórica), y el mundo actual en que la iglesia tiene que realizar con fidelidad su misión. Si un teólogo no domina bien todas las fuentes del insumo de su quehacer, no puede cumplir su tarea. Por otro lado, por mucho que domine las disciplinas bíblicas e históricas, si no comprende y vive a profundidad su propio momento histórico, tampoco puede hacer un buen trabajo teológico. Por eso, cualquier trabajo que no sea bueno bíblica e históricamente, no puede ser un buen trabajo de teología o ética cristianas. Pero si no comprende con acierto y profundidad los tiempos en que vive, tampoco puede cumplir bien su cometido.#

El quehacer teológico tiene dimensiones que sobrepasan a las tareas bíblicas e históricas. La teología está llamada a actualizar y contextualizar la fe para su propio tiempo, con toda la problemática de la época. Por supuesto, responderá a los desafíos filosóficos de su tiempo (existencialismo, marxismo, proceso; Kierkegaard, Unamuno). Pero de aun mayor importancia, tiene que responder a los retos históricos, políticos y socio-económicos del contexto. Para eso, tomará en cuenta las ciencias historiográficas, la sociología y la politología con el análisis ideológico, la antropología# y la sicología. Estará consciente de las grandes preguntas morales de la época y estudiará los aspecto teológicos de los avances científicos (trasplante de órganos, clonación, viajes al espacio; terremotos y volcanes). El hecho es que muchas personas, sean del pueblo lego o expertos en esas ramas, estarán esperando una palabra teológica sobre todos esos temas y desafíos.

Sobre todo, los teólogos deben ser muy sensibles al testimonio profético de las artes:# la pintura#, la escultura#, la danza y la música#, la poesía#, la novelística# y el cine#, para mencionar algunos de los muchos ramos con que ha de entrar en diálogo la teología y nutrirse de ellos, Aun cuando ningún ser humano puede ser experto en todos estos campos tan diversos, los teólogos deben tener una orientación básica hacia ellos, un sentido de sus aportes y algunas respuestas a sus desafíos.

Llama la atención que los teólogos realmente grandes del pasado lo fueron no sólo por su conocimiento enciclopédico, su estilo literario o su producción vasta. Un requisito esencial de grandeza teológica ha sido una conciencia a menudo intuitiva de la coyuntura histórica. San Pablo, en la medida en que fue teólogo, lo fue en gran parte porque entendía la transición del movimiento cristiano de una secta interna del judaísmo a una comunidad multicultural internacional. A principios del siglo quinto, nadie entendía mejor la crisis del imperio romano, y con él la de toda la cultura clásica, que San Agustín. San Anselmo entendía los inicios del medievo feudal, y Santo Tomás el desafío del aristotelismo en el siglo trece. Los Reformadores, cada uno a su manera distinta (Lutero, Calvino, anabautistas), comprendían y vivían existencialmente el fin de la edad media y los dolores de parto de la modernidad. Schleiermacher intentó responder a la crisis intelectual y espiritual de su época, para comunicar la fe a los “despreciadores cultos” del cristianismo del día. Karl Barth percibía mejor que nadie el colapso del liberalismo a inicios del siglo XX. Ahora tenemos por delante el desafío del fin de la modernidad y la llegada paulatina de nuevos tiempos posmodernos.

Hoy, en la coyuntura decisiva de la historia humana que estamos viviendo, los teólogos y las teólogas estamos llamados más que nunca a "entender los tiempos" (1 Cron 12:32) y "aprovechar al máximo cada oportunidad" (kairos, Ef 5:16) para caminar juntos con la iglesia en estos tiempos de globalización, neoliberalismo, imperialismo unipolar y posmodernidad. Es grande el desafío, y muy grande nuestra responsabilidad ante la historia.

Teología y praxis: La fe que obra por el amor (Gál. 5:6).

Si entendemos el quehacer teológico como aquí se propone, será evidente que la fe y la praxis, la teología y la ética, la enseñanza teológica y la misión, no pueden separarse. Hemos seguido a Jesús para ser sus discípulos, no para ser expertos en ideas sobre él y su mensaje. Una teología que se queda en meras especulaciones sobre la fe y la doctrina, o aun en las mejores interpretaciones bíblicas e históricas, es simplemente una teología infiel. La fe sin obras es muerta, nos dice Santiago; la teología sin praxis es estéril, y muy mala teología.

Puede extrañar a primera vista recurrir a una antigua palabra griega, “praxis”, cuando existen buenos vocablos en español que parecen equivalentes: la práctica, la aplicación, la acción. Pero el término “praxis”, popularizado por los escritos de Karl Marx, significa mucho más que ellos. Significa una manera distinta de pensar, en la que desde un principio la acción (la práctica) es parte integral y esencial del pensamiento (la theôria), y el pensamiento es parte esencial de la acción.# En la larga tradición de idealismo racionalista, el pensamiento puro debía separarse de la acción, para que fuera objetivo; pensamiento y práctica estaban divorciados. En la epistemología praxeológica, son más bien gemelos siameses. Separarlos es matar a ambos.

En este aspecto, Marx mismo, y también los teólogos de la liberación, nos llaman a volver a la comprensión bíblica de la verdad, de la fe y del conocimiento.# En el hebreo, el sustantivo AMeT va mucho más allá del raciocinio lógico, para significar fidelidad, integridad, lealtad. El componente ético figura mucho más prominentemente en el concepto hebreo del “sabio” y del “necio”. El necio no lo es por ignorante sino por rebelde contra Dios y su voluntad (Sal 14:1). El sabio ama y teme a Dios y busca cumplir su voluntad. No es sabio por saber más, sino por amar más y obedecer más.

La consigna para ser buen teólogo nos la da Marx en su undécima tesis contra Feuerbach, que podemos parafrasear con "hasta ahora los teólogos han contemplado el evangelio sólo para explicarlo y formar un sistema; de lo que se trata es de llevar las buenas nuevas a todas las personas, a las naciones y a la historia, en servicio al reino de Dios". La teología que no es praxeológica tampoco puede ser bíblica; nace con un virus desde sus mismos inicios.

El prólogo del cuarto evangelio incluye en su mensaje una polémica aplastante contra el idealismo racionalista anti-materialista. El autor vivía en Asia Menor, donde prosperaba la filosofía y nacía el neoplatonismo. Por eso, comienza su tratado con el lenguaje filosófico del “Logos”. Pero en la tradición platónica, el Logos no podía tener nada que ver con la materia; más bien, existía en el esquema metafísico precisamente para separar a dios y la creación. Es una emanación divina muy inferior y mal nacido, el Demiurgo, quien torpemente da origen al mundo. En el platonismo, la función del logos era la de aislar al theos de lo material (ta panta; kosmos) y de la carne (sarx). Pero después de atraer a los filósofos con su terminología de Logos, el prólogo procede a dar dos puñaladas fatales al idealismo. Primero, para la sorpresa de los filósofos, anuncia que toda la materia fue creada por el mismo Logos y no por el demiurgo (Jn 1:3). Segundo -- ¡escándalo de escándalos! – afirma que el mismo Logos se hizo aquello con que no debía tener ninguna relación, se hizo sarx (carne). Es hora de reconocer que el idealismo racionalista, con la que se casó la teología desde sus inicios, es de hecho incompatible con el pensamiento bíblico y con la fe cristiana, y que una especie de “materialismo histórico”, con su corolario de una epistemolgía praxeológica, está en realidad mucho más cercano y compatible con ellos.#

Un énfasis similar aparece en la comprension de la fe según las epístolas novotestamentarias. La fe no es solamente, ni aun esencialmente, aceptación de doctrinas correctas (ortodoxia), por importantes que sean. “Los demonios también creen, y tiemblan” (Stg 2:19). Es conocida la denuncia de Santiago contra la fe sin obras, pero el mismo concepto praxeológica de la fe caracteriza también a las epístolas juaninas y paulinas. En términos aun más drásticos que Santiago, I de Juan afirma que quienes dicen haber nacido de Dios y no practican la justicia, son mentirosos. Para este autor, la práctica de la justicia es evidencia obligatoria del nuevo nacimiento:

Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él (2:29).

Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo... En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios (3:7-10).

Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos...En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? (3.14,16s).

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad (3:18: poniendo la vida y los bienes por los hermanos).

Es sorprendente la radicalidad de este pasaje; sobrepasa en vehemencia profética al mismo Santiago. Sobre un tema tan medular para la teología evangélica, como es el nuevo nacimiento, el autor llega al extremo de decir que todo aquel que hace justicia ha nacido de Dios (2:29) y todo aquel que no hace justicia no ha nacido de Dios (3:10). Los exegetas podrán discutir en qué sentido todos los que practican justicia han nacido de Dios; el pasaje simplemente lo afirima, sin condiciones ni reservas. ¿Y si no han entregado sus vidas a Cristo ni asisten a la iglesia? ¿Y qué de tantos "evangélicos", supuestamente "renacidos", que para nada practican la justicia sino son "hacedores de maldad" (Mat 7:21-22)? Es obvio que para este autor la praxis de la justicia es mucho más que una aplicación o una evidencia del renacimiento espiritual; es la esencia misma en que consiste la regeneración.# Aquí, en el pleno sentido de la praxis, fe y acción, regeneración y justicia social, son gemelas siameses inseparables.

El pensamiento del misionero Pablo no es menos praxeológico. Siendo el gran apóstol de la justificación por la fe, no duda en insistir repetidas veces que cada uno será juzgado según sus obras (Ro 2:6-8; 1 Co 3:8,13-15; 2 Co 11:15), "según lo que ha hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo" (2 Co 5:10). Para Pablo, la verdadera fe es "la fe que obra por el amor" (Gal 5:6). Por eso Pablo pone gran énfasis en "la obediencia a la fe" (Ro 1:5; 2:8 "obediencia a la verdad"; 6:17; 10:16 "obediencia al evangelio"; 15:18; 16:26).

Revisten especial significado las palabras de Pablo en Romanos 6:15-18:

"No sabeís que al ofreceros a alguno como esclavos para obedecerle, os haceís esclavos de aquel a quien obedeceís; bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia? Pero gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado, habeís obedecido de corazón aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados, y liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de justicia." (Biblia Jerusalén, negrilla agregada).

Aquí de nuevo Pablo insiste en la obediencia de la fe, pero ahora la describe como obediencia a "aquella forma de doctrina" (RVR; tupos didajês; la enseñanza evangélica), quizás algo así como el conjunto de los contenidos de la fe. Eso no es idéntico con la Teología Sistemática que evolucionó después, ya que de hecho aquella no se presenta en el Nuevo Testamente ni corresponde al sentido de tupos ("modelo" es la mejor traducción), pero podría considerarse como aproximado a lo que se ha entendido por "teología". Pero hay dos diferencias muy importantes. Primero, Pablo no da gracias a Dios porque lo habían entendido o lo habían creído, sino porque lo habían obedecido. Segundo, Pablo no dice que esa teología les fue entregada a ellos (sentido común de paradidômi en otros contextos), sino que ellos, al conocer la verdad, fueron entregados a ella (paradothête, aoristo pasivo, segunda persona plural). Del contexto queda claro el sentido del verbo "ser entregado": fue el término para la entrega de un esclavo a su nuevo dueño. O sea: la única respuesta válida a la teología es la obediencia de siervos de la justicia. La prueba definitiva no se da en un examen, ni escrito ni oral, sino en la praxis diaria de las demandas del evangelio.

La misma perspectiva praxeológica aparece en el evangelio según San Mateo. El Sermón de la Montaña termina con una insistencia reiterada en la praxis. "La puerta es estrecha" (Mat 7:13-14) porque "por sus frutos los conoceréis" (7:15-20). "No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos", por ortodoxo y piadoso que sea (7:21-23), sino los que hacen la voluntade del Padre. Quien oye y no hace, construye sobre arena; oír y hacer es edificar sobre roca firme (7:24-29). Según la parábola de las ovejas y los cabritos, el Hijo del Hombre juzgará a todos según su praxis del amor como Jesús nos enseña y ordena (25:31-46). La gran comisión que Cristo deja a la iglesia no es la tarea de llevar una teología o una ortodoxia hasta los confines de la tierra, sino de hacer discípulos, "enseñandoles que guarden todas las cosas que os he mandado" (28:20), no sólo "a creer todas las doctrinas que os he enseñado". La gran meta de la misión es la praxis obediente del evangelio.

Los Reformadores protestantes, al insistir en la justificación por la gracia mediante la fe, entendían bien este concepto bíblico de praxis. Para Lutero, la fe era una cosa activa e inquieta, que siempre busca la acción. Somos justificados sólo por la fe, pero la verdadera fe nunca está sola. En una famosa frasa, Calvino declaró que omnia recta cognitio dei ab oboedientia nascitur ("todo recto conocimiento de Dios nace de obediencia"). Pero sus sucesores, los ortodoxos o "escolásticos protestantes", separaron la fe y la acción en una dicotomía antibíblica y ubicaron la verdad del evangelio en la esfera de las ideas puras, aisladas esencialmente del ser y del hacer. En la ortodoxia de los epígonos de la Reforma, se juntaron el idealismo racionalista (“ortodoxia muerta”) con el fideismo (salvación por mantener la doctrina correcta). La nociva herencia de ellos se resucitó en el fundamentalismo norteamericano del siglo XX.

Conclusión: El testimonio bíblico, como también los desafíos de nuevos tiempos, llaman a la teología hoy a nuevos enfoques de su tarea. Para ser pertinente en el siglo XXI, sin dejar de ser fiel a la Palabra de Dios y a las valiosas lecciones de veinte siglos de fe cristiana, la teología tiene que asumir los retos de un nuevo mundo y orientar a los creyentes para su obediencia fiel en el mundo moderno. Esto de ninguna manera significa que las ideas no fueran importantes. Las doctrinas son muy importantes, pero no son una finalidad en sí. Aunque sigue siendo la responsabilidad solemne de los teólogos de "combatir por la fe que ha sido transmitida a los santos de una vez para siempre" (Judas 3, BJer.), eso se realiza precisamente cuando somos fieles a la comprensión bíblica de la verdad y la fe y al modelo bíblico de constante reinterpretación de la tradición en las siempre nuevas circunstancias que trae la historia.

En su libro El Dios crucificado, Jürgen Moltmann analiza la tensión de la iglesia y de la teología al moverse entre dos polos contrapuestos, el de la "identidad" y el de la "pertinencia" ("relevancia"). Cuando se concentra sólo en guardar celosamente la identidad, como una ortodoxia inmutable, pronto se pierde la relación esencial con la realidad y con la misión y, a la postre, se termina guardando algo que tampoco es la fe y la verdad de la Palabra sino un fetiche que las ha reemplazado. Pero si se dedica unilateral y acríticamante a buscar la relevancia como summum bonum, como meta suprema de la teología, fácilmente se termina contextualizando muchas cosas que de hecho no son el evangelio. La tarea de la teología es la de contextualizar, pero de hacerlo fielmente, con discernimiento.

En un registro de las tropas de Israel bajo David, encontramos una descripción muy sgnificativa de los hijos de Isacar: “éstos entendían los tiempos y sabían lo que Israel había de hacer, y el pueblo los seguía” (1 Cron 12:32 RVR).# Podemos descubrir en esa descripción la tarea y la meta para el quehacer teológico. Los y las teólogos deben ser algo así como el “cerebro estratégico” de la iglesia para su misión en el mundo. Deben comprender a fondo el tiempo en que viven. Deben ir orientando al pueblo de Dios con pericia y percepción para las estrategias eficaces de su misión. Y deben tener liderazgo, credibilidad y fuerza de convocatoria ante el pueblo, para acompaarlo en su marcha en la historia, en servicio del Reino de Dios.
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